Yo creo.

Yo
creo que fallecemos
en varios asaltos.
Morimos cuando la persona amada
nos ignora. En una muerte agónica.
Cuando le hablas y no te contesta.
Cuando esperas y no responde.
Entonces sientes un dolor cancerígeno.
Que te oprime contra la cama.
E impide respirar con la hemofilia
que mancha la ropa.
Percibes como un yo tuyo, y nada más de nadie, se desintegra y perece
como un pescado en la orilla
de la noche

Notas un sufrimiento tan divo.
Un mal que duele triple.

Sabes con tristeza que un día ese corazón habrá mudado por otro corazón.

Y ya no sentirás más que la paz
después del terremoto.

Pero entre el proceso del asesinato
y la nada, uno muere sin remedio alguno.

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