En este caso omiso, la noche nos envuelve en una casulla translúcida. Miro hacia el norte, que descifra en mis manos la quiromancia de los mendigos. Cruzo mapas con este vértigo, huésped de vocal, taciturnidad de taberna, y, en este cometido, mis pies se ahogan dentro de estos zapatos de marca. La gente con sus abrazos de gomaespuma. La boca de elástica conversación, gimnasta de sílabas acróbatas que expuestas son barcos de papel en una fuente. Yo pienso en aquel mundo no nacido, sin la tala del árbol. Un planeta donde tú hubieras trabajado en un cine como acomodador, con el faro de luz que tu pecho irradia. Y yo hubiera sido la modista con flequillo que cose cintas a las prendas para que no olviden su nombre. He llegado a este declive, al alud que supone una tormenta de nieve. Partículas, esporas, radiofrecuencias. Y buscas una tijera enana para cortar los hilos que incomodan en la costura. Pero yo soy una maldita poeta, con e...