Feliz cumpleaños hija mía
La neblina adormece la tarde bajo la turbia serenidad que oculta la realidad de lo imaginario. Apenas fue ayer cuando un barco engulló mi coche con mi cuerpo dentro y abrió en canal un mar azul de portada de libro. Esos días de saldo con tu espalda amortajada, la espuma que cubre este paisaje de vientre henchido. Hija, mi hija luna, la que a estas horas era Florencia en primavera; la fuente de Neptuno, la bella escalinata de Roma. Mi lucero en una noche de contracciones, con la soledad tomando mi mano: esa dama que me sesgó, igual que la fisura de un lienzo, y arrebató lo que más imploro. Mi hija Luisa llegaría con la música de Extremoduro, con los dedos de pinceles y acuarelas. Legado de flores de amorosa madre, hecha de estambres y aguamarinas. Queda tan poquito para tu cumpleaños, las mismas horas que el alma se convertía en esquejes y el arroz con azafrán recogía la simi...