Agotamiento
Cae la gota en una continuidad trémula. La indecisión del silencio acuífero que intermitente habla, musita, callq y desdice en su reguero olímpico. Cae la gota agoguera, ahogada, hacia el cuenco desnudo bajo la "aixeta". Quizás la bondad, grifo a destiempo, grite, sílaba a sílaba, este pequeño sismo en que el tiempo se detiene, en la pausa, con el parpadeo paisajista de todo aquello que duele hasta el desbordamiento. Cae la gota, membrana transparente, y la paciencia termina, y el mantel se mancha con la anarquía de una gravedad absoluta. Cae la gota para que tú te vayas de mi vida. Cuando la indecisión afecta el paso y anegada decides que colmó la insuficiencia de las cosas que rítmicas ceden a la inmensidad del segundo. Cae, cae, cae. Gota, gota, gota.