lunes, 16 de octubre de 2017

Decisión pajarita

Un pájaro saltimbanqui
ha volado hacia tu ventana.
Un pájaro.
Que ha rebotado contra el cristal.
Y a pesar del impacto.
No ha muerto.
No ha desfallecido en la misión.


Un pájaro ha entrado por la ventana.
Y al salir.
Se posó en el tendedero.
El pájaro que cree que es uña,
alambrada de una carretera interminable.
Un pájaro gris, y negro, y blanco.

Un pájaro de tela.
Un pájaro que ya no canta
pendiendo de un hilo.

jueves, 12 de octubre de 2017

18 de Octubre, Argot, 19:00. Presentación El Arca de Wislawa, Torremozas, Lluïsa Lladó

 El día 18 de Octubre, a las 7 de la tarde presento de nuevo, en la veterana librería Argot que este año cumple ya 15 años, El arca de Wislawa de Ediciones Torremozas: Una editorial de una gran solera que siempre ha mostrado respeto hacia mi persona. 
 Deseo un evento sencillo, mi salud anda un poco revuelta, y pitando del trabajo me dirigiré, como una locomotora, hacia un encuentro con gente que sé que de verdad me aprecia. Y desearía que existiera la libertad de que si alguien le apetece leer unos versos del poemario yo estaré encantada.

Que sea un acto participativo y honesto. 
Como le gustaba la poesía a Wislawa Szymbroska, humana y sin molduras.

Ante todo gracias.

Tanto los que estaréis en mi corazón
como los que seréis cómplices de un momento de paz, intimidad y poesía.


Ser o res

Mi quiromasajista dice
que tengo los chakras bajos,
tan bajos que creo
que en un submarino,
han emigrado
de mi columna, y afloran
lejos en otras urbes.

Desde julio, mi salud se ha resentido.
Abrieron la herida
que tan coqueta tapo
con maquillaje.

Volví a escuchar su voz.
Esa soga, sierpe de esperma,
que tantas barbaries
cometió arbitrario.
Y las defensas empezaron a temblar,
porque en esta historia de mierda,
el verdugo lleva piel de cordero,
y la víctima, las manos secas del abandono,
los pies de callos por el camino
que los avalan.
Y el dinero empezó a ser un coro
de Iglesia, y al final me he rendido
como lo hice la vez primera.
Por ello mis pulmones han enfermado.
Mi piel se oxida como la llave
en yagas de solsticio.
Los huesos se hacen sordos cometidos
en paredes que no abren ventanas.
Inmóviles hacia ningún
apeadero.
He enfermado.
Y un milagro es levantar esta almena,
sitiada de recuerdos,
de mis hijos cuando eran tan pequeños
que nadaban en mi vientre.
Tan dulces que sabían a almendros.

Un guerrero de espino blanco.

He enfermado.
Y mirando el eje azur de mi amante.
No sé cuántos otoños
podré resistir el asedio.

Seré una hoja de imprenta.
Y todo de una vez habrá resuelto.
La fe es una bombilla
de bruces contra mis ojos.
Mariposa nocturna.
Mujer que fue maltratada
como tantas mujeres.
África nos devora
y a nadie le importamos.
Porque sonreía
a pesar de sus golpes.
Y nacimos estigmatizadas
en tribunas públicas.

Sonríe, maldita,
mientras puedas,
mientras te sobre aliento
Sonríe

Hipótesis de centavos.

El amor ha mudado de plumaje.
Y aún así al recordar
parece un viaje a una bonita ciudad
con la parada del autobús
de un público animoso que
parlotea.

Tú, ya no eres más que una parada
de una atracción de feria.
Y en la nostalgia
puedo hacer estadística.
Pero, sin amor que no era amor.
La felicidad retrata
su bondad cerca de la entrada.
Ranura de la correspondencia.


Supongo que un animal
cuando sabe que se extermina.

Reza, y reza.
Pues la oración es
lo único que queda entre nosotros.

El declive de las rosas.

La salud, truhana que se escapa
cada día de festejos, y que hace
balance negativo.


Miro el rostro.
Y las pecas insurrectas
exigen el pago a tanta guerra.
Una sangra.
Debería no tardar en ir al especialista.
Son poemas.
Son las palizas.
Son los árboles derribados.
Son los muertos.
Son el cordón umbilical.
Son el ostracismo.
Son unas putas pecas
cancerígenas.
Me miro al espejo.
Crecen cuando más
triste es mi Adviento.
Las debo de quemar.
Crioterapia de bajos fondos.
Dolor en fa sostenido.
Lágrima muda
Y receta de matasanos.

Mañana, llamaré a Pitchard sin falta.

Artescopia

He vuelto.

He vuelto.

He vuelto.

A la escuela que juré que no regresaría,
masoquismo desangelado.
Bajo un techo cubierto de inmundicia.
Y las clases de artistas
repletas, cómo si con un garabato
se tasara la inmortalidad.

He vuelto.

He vuelto.

Porque el arte engancha, sublime
droga que corrompe: el ego con su ambición fornicadora.

Tengo la sedación de los perdidos,
la inmediatez de los tuertos,
el letargo del ojo frente a un portátil.

He vuelto.

Sé que del mestizaje de la poesía,
de la ilustración y ahora
del fango, se gesta una fiera.
Medio rata, medio perro, medio felino.

Y quiere salir a la calle.
Y decir a las puertas herméticas,
con voz de retrasos.

He vuelto, para amar.

lunes, 9 de octubre de 2017

Injusticia

En el cielo se disipa la nube, con los estorninos
que no han venido a la fiesta. Los coches
lucen impecables, y el sonido
barullo de las aves no se evidencia.
Quisiera creer en el amor,
en el diálogo de los diccionarios
que intercambia la palabra
por definir. En esta incertidumbre
donde las personas han mezclado
sus dogmas, y siguen la filosofía
de las redes. Nada es verdad, a la verdad
suficiente para acallar el zoo.
Zooconstumbrismo de una mente
que come a la hora, que comulga
en lo establecido. Religión de tarugos
adorando su parafrasear. Ganas de purga a la indigencia, en un debate que no me interesa, tal vez porque existe un pueblo.
Un pueblo que trabaja a destajo.
Un pueblo exiliado sin país.
Un pueblo de economía sumergida.
Un pueblo que no es pilar,
ni ladrillo, ni tuerca, ni grava.
Es un átomo que come de la oferta
de la semana
 Que no piensa en su extenuación.
Mientras la alta burguesía
y los que no trabajan los domingos aplauden con sus nalgas.