viernes, 20 de julio de 2018

Ocre cansancio

Entre el desmoronamiento.
Y la fe.
Le han subido la dosis este lunes.

Con los párpados que parecen
de tela de Damasco.
Y en el sofá, la fatiga crónica
se ha sentado para ver la televisión
con nosotros.

No sé que aligerar
para traer la primavera a sus ojos.

Invento viajes.
Excursiones al monte.

Verborrea para animar
y llenar de azules su paisaje.

Ojalá pudiera arrancarme el corazón
y darle mi espíritu de la batalla
en el intercambio.

Ojalá. Y meter fondo el órgano.
Para que la apatía
no le venza. Y salir héroe
de esta puta guerra.

Pero su voz me dice:

-No me encuentro muy bien.

Y yo me arrancaría el corazón mil veces rompiendo el tórax
con una cuchara de plata.


Lectura radiafónica

La cocina en su quietud
con el menaje igual que gacelas
pastando en la sabana.

Y mi curiosidad previa a la ola.
Que trasteó en la panera donde
las medicinas se guardan.

Los platos, los vasos. El mantel de hule.
Un paisaje antes de que el tsunami
venciera a la calma.

Efecto secundario que no taquigrafía
los síntomas a que estamos aleccionados:
mareos, náuseas, somnolencia, dolor de cabeza, sequedad de boca, urticaria,etc

Ese río, hijo de puto, desembocaba en 4 ó 6 tipos de cáncer.

Qué veneno administrativo
para curar presuntamente.

Volver la sangre en agua.
A eso se le llama sanar.

Él no quiere luchar.
Yo me consumo
Y guardé el prospecto.
Y me prometí no llorar
en presencia de los unicornios.

Ley de purgatorio

Cada persona tiene su destino,
aceptando el karma.

Y podría lanzar un cubo de agua
y a palazos alejar los cangrejos de la incertidumbre.

Pero, me quedo con la amiga marea.
Con el flash.
Que tuve nada más conocerle.

Tengo la enmienda del cuidado al enfermo.

Él me necesita. Seré su ángel de anillos púrpuras.

Tampoco, tú, abandonarías al impedimento
en medio del Sáhara.


jueves, 19 de julio de 2018

Ironía a raudales

Esta noche, la temática del poema
trata de los amores antiguos,
antidisturbios de la memoria.

Que igual que una mancha de nacimiento.
No desaparecen ni con aguas calientes.
Ni lima ni lija, ni nada.
Se pasan el día dando golpes al muro
de su espejo. Porque aunque nombres
a siete hortalizas.
Piensan que en vez de berenjena
quisimos decir ven ajena, o ajeno mío.
Al corazón de este extraviado mero,
memo o merma.
Qué si alguien quiere estar con alguien
lo está realmente.
Lo otro, sucedáneos.
Trufas a destiempo.
Luto, morado berenjena.
Patetismo cansino
de que las canciones nos unen...,
de que si un verso de Neruda me mata.

En ego satélite dando comba.
Gravilla golpeando a los cristales
de una casa que te dejó a las afueras.

Creatininas.
Proteinarices
Y carbonos o cara bobas.
Que se consuelan en el estribillo
de verbena de Molinos
de agua pasada que no bebe nadie.

Ya se sabe: en el taller del herrero
los fantasmas y los clavos.
Y mientras haya quién viva de los sueños,

Quijote y Dulcinea no dejarán jamás de existir.

domingo, 15 de julio de 2018

Grutas

Si esta noche, el cuerpo se zanja
con el paso de la hormiga
entre nuestras quimeras.
Que tu mano sea mi pilar,
el gancho que aguante
los dedos, libres de cargas y anillos.
Palomas de carne estrella
que en la oscuridad ascienden
a la cima
de sentir el nido portuario.
De la soledad pintada de alquitrán
y el hormigueo
de que siempre velará el uno por el otro.

Da igual si la riada nos engulle.
Si el sol quema sin permiso.
Si la hormiga come las manos cruzadas
al litigio de tu cuerpo.
Cómo un árbol extraviado.
Pero, con la fuerza tanque de los que aprendimos a levantar el miedo.
Volamos azores a nuestro instinto.
De proteger.
De cazar.
De asir hasta que aprendas a volar.
Y entonces yo me iré con la bruma.
Moteada con las hormigas
que nos ahuecaron cavernas por dentro.

Somos lo que comemos

Odioses capitalistas que adulteran el agua.
Veneno aditivo,
que nuestras madres
atrincheran en su grasa materna sagrada
para que de su materia
el dinero se transforme en enfermedad.

Merodeando en la fruta
igual que moscas dentro de su carne.
Las viajantes se instalan
en tiendas de campaña
sobre nuestros organismos.

Y de qué sirve este folleto de letras.
Si el dolor se disfraza de almendra
y como una china cruza el cristal
de nuestros ojos.

Y te da una pena epidemia.
Y las ranas lloran.
Y la palabrita biopsia
abre la veda a un campo de concentración

tan común que nadie puede remediar el ocaso.

El miedo con pantalón de campana.
Toca a la puerta del corazón.

Te quiero madre.

Pez espada

El poema pez renacuajo de agua
que fuera de ella se vence
en espasmos para vol-ver-de
su estado líquido.

Entre las manos
escurridizo y con los ojos grises
sacado de su libro
se muestra indefenso al mundo.

Quizás una frase, no sea más
que pulpa en la boca.

Y llenamos de pececitos de colores
las pantallas de la cotidianeidad selvática.

Lunares, manchilampas, atrapasueños,
cobayas del pensar, crías
que necesitan su establecido tamaño
para que no caigan
en la efímera veneración.

Pescar, para la demagogia.
Leer de cabo a rabo.
Sí, gracias.