miércoles, 10 de julio de 2019

Sinceridad



Pido disculpas por mi modo
de desalmar las cosas.
Por la mirada perdida
en un bazar de Arizona
con la puerta del frigorífico abierta
a una dimensión ignorante.
Y tu voz réplica
zarandeando al espacio-tiempo
con la garra huraña
y mi cuerpo entre la cocina
con vistas al vecindario
y unas parrillas que blancas
despiden la frialdad de un electrodo.
Disculpas por mi alarmante,
la colocación inoportuna.
El abrazo no resuelto de la niñez.
Y toda la artillería
que los idos hacemos acopio.
Barrer el trauma hasta acumular un monte.
Por la habitabilidad de mis fobias.
Y el goce cangrejo
de ir de un lugar a otro.
Pero, pienso, con aguja y vinagre.
Qué el amor de las piedras más negras.
Es el más preciado.
Porque amar también se aprende.
Y en la vacante tuve que leer de los libros.
Así que te entrego este carbón.
Qué contiene la honestidad más pura.
Mi diamante creció del desgaste.
Y en mis dedos existen cortes
extranjeros
igual que una puerta reabierta
entre el mundo
y los perecederos de una nevera.
Guarda mi corazón de lata.


Society

El 5 de julio fuimos hadas madrinas del relatario La Virgulilla, Ediciones Unaria, de escritores llenos de ilusión, imaginación y talento; Rosario Raro como prologuista y servidora como epiloguista fuimos felices con compañeros ya con muchos libros en su haber y otros que pletóricos de felicidad publicaban por primera vez.


Mensaje en la botella

Este vagón andante de la figura.
En las visitas
a transitorios.
Una ecualiaza la sagrada
y el embiste de aquellos fotogramas
que se reproducen cual flores
en nuestra corteza cerebral y naranja.
El vaso con un danzarín de hielo.
La arena sobrevolando las toallas con
eslogan.
La espina después de ser hambre.
Los niños del patio.
La presuridad del cuerpo cálido
bajo la ducha en la barca bañera.
La fruta en el árbol, sazón del pájaro.
El beso sobe de sudor.
La naftalina y el paracetamol
nadando en un estómago vacío.
El olor de lo inabarcable
en el sedimento líquido
manjar del batracio saltimbanqui.
Un cosmos irreal de necedades
en la fortaleza de la heroína
repitiendo la lujuria
de la palabra en la frase:
No estás sola.
Tus demonios delfines habitan en tu alcázar.
En piscinas quemaduras.
Las llamas son azules.
Y el agua es la que realmente arde en las inmediaciones.
El infierno con buques que perforan.
Pero tú: mitad pez, mitad poeta sobrevivirás.
Igual que lo has hecho tantos peces
en tu reino acuático.
Porque el deseo amniótico
persiste en la ameba.
Y no estás sola.
La fuerza del exiliado.
La lengua del proscrito.
El corazón de la roca.
Están en tu mar-
quetería.
Y ave-
llano.

Recortes

El amor está hecho de retales.
Un poquito de fieltro.
Un mucho de lona.
Trozos de vida, que cuajan
en este abrazo humano las creencias.
Que este hombro tuyo no es mío,
ni la mano sagrada que mece tu pelo
de nadie o de algo.
Quisiera que de este insano
devaneo, fuera la besada
antes de que la noche
sorprenda a las luciérnagas.
Que el amor lo inventó un malnacido.
Y lo ponen en venta los poetas
en su tribuna.
Que de tu espalda nace mi oasis.
Y que soy un agujero negro de costas.
Mas no olvides que de cada lámina de saliva
embebe trozos de mujer y de hombre
con las historias de los bares enjambres
de metros.
Alfiler, hilo y dedal del querer del bueno.
Como son los que sobrevivieron
a otros amores y que de sus amputaciones
salieron cojos, llenos de gracia.

Contigo poema y cebolla.

Escoria

El aliento del mes de julio
se cuela por todas las rendijas
en el horno del corazón con galletas.
De todos aquellos que osan a mediar
en su verdad absoluta.
Que te tratan de mosca.
De insecto que ronda la estancia.
Y lo peor aún, es que juzgan de la manera
más perniciosa la forma de cavilar del otro.
Se creen que no puede haber ciudades
bajo el océano o que las estrellas son bombillas colgadas de las tribunas.
Que mezquindad la de aquel
que piensa que el respeto es largar
del afluente cuando se tiene sed.
Una ya tiene demasiadas resacas
para los eternos niños
que de su espejo dejan a Narciso como a un cardo.
Sabe bien a pesar del cansancio
del crujir de la espalda
del olor a lejía en las manos
de la incomodidad vestida de crápula
que la perversión yace en jardines
de algodón azul.
Qué lástima que eres de las que perdonan
y levantan el moho con las uñas.
Qué prefieres morir antes de disparar.
Qué nadas en el barro.
Qué cuando sueñas inventas vacunas
para las aldeas.
Y que al dormir eres capaz de soltar las manos
de los que amas.
Para empezar subida a las palmeras.
A buscar un cobijo donde te quieran.
Un teléfono bloqueado.
Un explotador con complejo de pólvora.
Y el cinismo de Cupido barbudo y obsesionado
con sobrepeso y rancio hasta la extenuación.
Repite este mantra:
-"Valgo mucho".
Qué quién dice respetar a la naturaleza
y no a las personas es un ripio de la existencia.

domingo, 30 de junio de 2019

Grazie


 Uno de los países que en los últimos años más me visita y lee es Italia, por ello he decidido escribir un poema corto en español y en italiano con la íntegra colaboración de mi amiga Moira Veronesi.

Es un homenaje a un país que quiero y me acoge.

"Trenialidad"

Il treno invita a leggere storie
attraverso i suoi finestrini.
I cani non abbaiano.
Le case  camminano.
Vedi passare le scene come in un film muto.
Il treno ti avvolge nelle sue immagini quotidiane.
Solo stai scoprendo la vita che ti saluta con passione .
Guarda avanti
e ringrazia il viaggio .

"Trenialidad"

El tren invita a leer historias a través de sus ventanas.
Los perros no ladran.
Las casas caminan.
Los actores protagonizan la estética muda del celuloide.
El tren te engulle en su procesión orgánica.
Sólo (con acento) hay que descubrir
la vida que te saluda fogosa.
Mirar hacia delante
y agradecer el viaje.

Relato finalista del concuro de Ambito Cultural del Corte Inglés-Mayo 2019

 El día comenzó con el trance rutinario de las cafeteras de la felina espuma en los cazos.
 Los coches, de metálicos corazones, saliendo de los aparcamientos, el primer niño solitario en la entrada de los colegios y la gente, con sus rostros de escayola, dibujando pasos por las calles.

 Pero, ese día, algo hacía presentir que iba a ser todo distinto. Cuando el sol empezó su curiosa órbita e iluminó la carpa urbana. El cielo, no fue del habitual color azul, era de un verde que causaba asombro y temor.
  Después del cambio en el firmamento de tonalidad vinieron las nubes hechas de hilos y la población alertada empezó a reaccionar de diferente modo: Los optimistas pensaban en una estrategia de Google y los pesimistas, en la revelación del fin del mundo.

 El terror sobrevino cuando una enorme aguja de coser cayó sobre ellos atravesando el asfalto y comprobaron despavoridos, que su universo era el tapiz de la mujer que bordando contemplaba la imagen de los habitantes de la ciudad sin nombre.

  Los realistas incrédulos no mediaron palabra.

Lluïsa Lladó.