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Descubrimiento

https://www.instagram.com/p/BXS7c6sDHrT/?r=wa1 Gracias Elixir Poètic.

2001: A Space Odyssey.

l La materia inorgánica forma parte de nuestro entorno trastocados caracoles nos metemos en autos, veneramos las formas humanas dentro del plástico y el vidrio. La materia inorgánica: en la silicona de nuestros pechos, en el titanio de la cadera, diu o lentes de contacto que embuda al perímetro, o, el implante de nylon para que no vean lo calvo que te has vuelto por el a.d.n. de tu madre. II Nosotros queremos  trasformarnos en máquinas para no envejecer nunca. Las muestras de afecto forman parte del instinto primario de los seres, así que...da caricias que sepan a pétalos, y no a la materia inorgánica: en el salvaslip que flota en la playa, en la colilla pirómana del bosque, en la botella de pvc del jardín botánico, en toda esta jauría metida en los ríos. Paremos de joder al ecosistema con nuestro sueños fustrados de inmortalidad.

Individuo y colectivo.

I Soy una isla y no me importa afirmarlo. II Levanta la mano. Levanta la mano. Levanta la mano. Levanta la mano. Levanta la mano. Levanta la mano. Levanta la mano. Levanta la mano. ¿Es el pueblo mudo un bosque inanimado?

Espacios.

Este puñado de tierra lleno de semillas, estas ramas en forma de extremidades, de emboscada: como, duermo, bebo, despierto. Este campo de pellejos que tose ante la invasión, pintada en homenaje a las cíclicas festividades; nosotros, cobijados páramos en las cuatro estaciones. El desierto silencioso avanza... Qué puede hacer esta piel con movimiento, esta carcasa de escarabajo llamada mujer humana, más que volver a la arcilla y volar.

Punset, mon amour.

I Si desde la lejanía no consigo distinguir el azul del verde, si es todo un bulto de cosechas amorfas, de espinillas pasajísticas, y luego evolucionan en nada. Somos una materia que hace ruido. Mucho ruido y da vueltas dentro de una jaula para lápices. Soy, si no distingo la mano de tu recuerdo. La bolsa de una aspiradora que traga la ácara información de la existencia. II Ni siquiera, una foto, un ordenador podrá centrifugar la fe, expirar la alejandrina necesidad. III Ponga la máquina en una máquina para descifrar mi cerebro, los matices que ve a través de la pantalla en un centro de investigación de Zurich; pero, los colores no existen. La muerte de las sensaciones, de la humanidad. sin constatar el cuerpo de huesos y mollejas, eso, es lo que me apena. Qué se extermine la empatía y asistamos impasibles  al desangramiento de la natura. Si no se respeta a la mujer; sinónimo de selva, de glaciar, de mar, de atmósfera, seremos una especie en...

Existencialismo de reponedora.

¿Qué es exacto? ¿Qué somos, realmente? ¿Qué soy? Si los colores no existen,  acaso un cúmulo de períodos menstruales, con sus estaciones e irregularidad. Bolsas, filtros, vasos sanguíneos y la botella uterina, todo en conjunto estelar abriendo paso a este planeta independiente, satélite de otros muchos,  con el tamaño que no se mide por la altura ni siquiera por el volumen verde de los elementos. Estamos en órbita constante dentro de la gravedad, cuestionando el rodaje, la revisión de nuestros frenos con ojo voraz, faro antiniebla, en una lucha constante de los universos. No somos más que la metamorfosis de Kafka, la primera lechuga rusa, las postales en nuestras ciencias retinas; qué soy, somos, es... La lavadora acaba su programa y yo debo seguir tendiendo más dudas.

Planeta 69597.

Querido planeta que es mi cuerpo con dos brazos con dos piernas con el útero distendido en tres ocasiones de capas terrestres y caminos en vena albergando tanta población en forma de microorganismos hambrientos, también, de vitalidad con el núcleo bombeando hasta las briznas más diminutas como estrellas en el calado tan pequeñas como un poema escrito desde el pico más orgulloso motriz de rocío, parapente con cabeza consciente de su incendio  proyecto de comida de insectos ansia de ser abono de pinares Planeta querido. Lucha.