El cuco sobre el tejado verde.
Voraz la vida del ánade que calza zapatos para ayudar a las tareas domésticas del olvido. La tormenta ha arreciado y el trueno, no fue más que eso, una cascada nuez que rompió la nube. Sé que al otro lado la esperanza se refugia sobre un sofá y libros imperfectos. Sé que ella me aguarda como yo le escribo, poemas de tranvías que viajarán a través de los ojos. Tengo el pétalo sembrado y pequeñas rimas de amor que gestan entre los juncos. Que esta primavera distingue el sonido del jilguero, y que mis manos abiertas compiten con cántaros que oyen cerca de la gente la obediencia a la ley de los olmos, para correr entre tus brazos, compañero, y hacer pañuelos de nuestro pasado, boca a boca, jarro a jarro, una noria que recibe y entrega, una espera dichosa notando como la impaciencia del deseo que me resucita. Los amantes. René Magritte.