Los animales de almas en celo.
Los animales de almas en celo. Usted ha tomado las manos y en la lección de los amantes ha enseñado antes que la gula de la carne la caricia, antes que la caricia la mirada, antes de la mirada aprender, aprender el beso que procede del rocío y de los trozos que aún permanecen de nosotros mismos, en sus estadios, con esta plenitud de campo de girasoles. Pechos de membrillo al abasto de su lengua de agosto, haciendo bucle con la barbilla para el reposo de la nuca, en el hueco vocal naciente sol de entre su brazo y su torso, allí, como en un varadero, va mi cabeza exhausta formando ala con su hombría. Me conversa de novelas, y varias músicas, en su dogma la sabiduría también pertenece al sexo. Me ruega que le cuente poemas de desnudos y faustos, mientras desgaja la ropa, y consigue en aula desarmar el dolor que óxido permanece en la pupila. Capa a capa, escéptico no cree en la espiritualidad, yo, en cambio idolatro la sanación d...