Las cosas raras que suceden en el corazón
Tu forma de mirar el mundo dialoga conmigo.
El ladrido del cofre que habita
entre mis senos, ha dado aviso
de lo innegable.
Golpeo con fuerza
para cerrar su ventana,
no quiero que un efluvio carcelero
sea el peor secreto escrito en mis ojos.
Te imagino sentado
en una esquina observando el diálogo
que ofrece la noche.
Seductor por naturaleza:
la tierra fértil de tu rastro
que emerge hacia el desvarío de la flores.
Música de jazz y un ángulo de luz
que osa a iluminar la radiografía
de los errantes.
Y yo aquí, espectadora de mi particular nihilismo
abro el arca, que lancé al mar
hace siglos, para devorar las palabras
de la "tormentalidad".
Pero el sueño claudica
mi voluntad de poeta
y repito tu nombre
con el sonido pájaro del alba.
Estoy enamorada.
Y no sé cómo ha ocurrido.
Y golpeo con fuerza al can
que arde en el afán por ver
a ese hombre que escucha la catarata
del tiempo.
Y yo avergonzada como un ladrón de supermercado
lanzo todas las piedras
a esta yaga que cupido
ha mordido a traición.
Mientras el jurado vigilante
registra mis entrañas.
Comentarios
Publicar un comentario