Reseña «Birding» de Lourdes Vicente Bertolín
Con Birding, Lourdes Vicente Bertolín consolida una de las líneas de fuerza que atraviesan su trayectoria poética: la exploración de la identidad a través de los vínculos afectivos y la naturaleza concebida como espacio de revelación. Si en su anterior poemario La intemperie: la imagen de los hilos articulaba una poética de la conexión — hilos que podían leerse como raíces, vínculo y permanencia—, en esta nueva entrega el ave ocupa el centro simbólico de una obra que despliega un vasto repertorio de resonancias espirituales, sociales y genealógicas.
La genealogía, en particular la femenina, reaparece como una constante en la escritura de Bertolín. La figura materna emerge entre los pliegues del texto como presencia fundacional, origen de una memoria que se transmite entre generaciones y que encuentra en la palabra poética una forma de permanencia frente a la desaparición física de quienes sostuvieron los primeros afectos. El libro adquiere así una dimensión terapéutica que se transforma en conciencia y perpetuidad.
Desde sus primeras páginas, agrupadas bajo el título “Mis días respiran silencios”, la autora construye un territorio de contemplación en el que el paisaje mediterráneo (golondrinas, gaviotas...), se convierte en interlocutor privilegiado. El mar, la luz, el aire y las criaturas aladas conforman una sinfonía sensorial donde las imágenes convocan una experiencia sinestésica: el silencio adquiere textura, la luz parece emitir sonidos y el vuelo deja una huella táctil sobre la memoria. Esta relación con la naturaleza trasciende la mera descripción para adentrarse en una suerte de misticismo ecológico, una percepción del mundo donde cada elemento participa de una energía compartida.
Las alas constituyen uno de los símbolos vertebradores del poemario. Su significado excede la representación del desplazamiento para abrirse a una lectura espiritual vinculada con la transformación, la elevación interior y la búsqueda de conocimiento. El pájaro, protagonista absoluto del libro, encarna una celebración de lo vital entendida desde coordenadas energéticas cercanas a ciertas tradiciones orientales y ayurvédicas. No se trata solo de una figura naturalista, sino de un mediador entre materia y trascendencia.
En este contexto adquiere relevancia la imagen de la jaula, cuya presencia remite de forma inevitable al universo poético de Alejandra Pizarnik. Sin embargo, la autora valenciana desplaza ese símbolo hacia una tensión distinta: la jaula aparece como límite, pero también como conciencia del deseo de apertura.
Otro de los grandes aciertos de Birding reside en la representación del refugio con el nido. Su sencillez encarna la fortuna de poseer un lugar íntimo desde el que reconstruirse, un espacio asociado a la amistad, la protección y la paz interior.
Formalmente, Birding confirma la voluntad experimental de Bertolín. La poesía visual se entremezcla con recursos gráficos y disposiciones espaciales que participan del sentido del poema. Los huecos adquieren valor expresivo y generan una respiración propia del texto. A ello se suman reminiscencias orientales, una notable riqueza intertextual y la inclusión de poemas escritos en inglés, elementos que amplían el horizonte de lectura y enriquecen la propuesta estética.
La segunda parte, titulada “La sociedad del cansancio”, introduce un giro hacia una mirada más crítica sobre la realidad contemporánea. Aquí aparece, de nuevo, el búho, ave sedentaria cuya elección resulta significativa. Lejos de la migración y el desplazamiento, representa la observación, la introspección y la sabiduría. Su presencia parece encarnar la figura de una voz poética que contempla el mundo desde la vigilia y la conciencia crítica.
En esta sección la dimensión social cobra una intensidad singular. Los poemas denuncian la desigualdad, la manipulación informativa y las diversas formas de violencia que atraviesan nuestro tiempo (los buitres). La palabra abandona en ocasiones la sugerencia para convertirse en una auténtica herramienta de confrontación ética. Junto a composiciones de densidad metafórica conviven versos reiterativos de expresión más directa, auténticos proyectiles verbales dirigidos contra la injusticia y los conflictos bélicos.
El empleo de locuciones latinas y expresiones procedentes del valenciano aporta capas adicionales de significado y refuerza la identidad cultural de una escritura que dialoga con diversas tradiciones sin perder su singularidad. Los títulos poseen una personalidad propia que sintetiza con los poemas en potencia estética. La polisemia, la acción verbal, el ritmo y la musicalidad generan una sonoridad característica que convierte la lectura en una experiencia reivindicativa.
Birding es, en definitiva, un libro de vuelos y raíces, de memoria y transformación. Un poemario donde la naturaleza se convierte en lenguaje espiritual, donde la herencia femenina encuentra nuevas formas de manifestación y donde la experimentación formal se pone al servicio de una profunda indagación humana. Lourdes Vicente Bertolín ofrece una obra que observa el mundo desde la fragilidad y la resistencia, desde el refugio y la intemperie, confirmando una voz poética capaz de entrelazar contemplación, conciencia crítica y búsqueda de sentido.
Lluïsa Lladó

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