Reseña "Sombrero de nubes" de Arantxa Esteban

SOMBRERO DE NUBES, de Arantxa Esteban

La materia de la sombra

El reciente poemario “Sombrero de nubes”, de la poeta Arantxa Esteban, se presenta como una obra de madurez creativa y conciencia estética. El prólogo, exquisito y apasionado, firmado por el poeta José Iniesta, articula el libro en tres partes que define como ramas de un árbol, una metáfora orgánica que resulta especialmente fértil para comprender el entramado simbólico de la obra.

Estas ramas no funcionan únicamente como divisiones formales, sino que evolucionan hacia útiles iconográficos que enmarcan una determinada visión de la vida y del pensamiento. La madera se convierte en tronco, y ese tronco da lugar a bastidores que sostienen escenas de un imaginario que oscila entre lo onírico y lo reconocible; también en puertas de molduras que permiten al lector traspasar lo cotidiano para adentrarse en un territorio poético donde la experiencia se transforma en material reflexivo.

El libro se compone de poemas breves, de carácter autónomo, fruto de un cuidado minucioso. Aunque "Sombrero de nubes"  no mantiene una conexión temática, tres ejes sostienen el conjunto: el amor, la justicia social y la creación como impulso capaz de conmover y transformar. Estos pilares no se presentan de manera explícita o doctrinal, sino integrados en una arquitectura poética que privilegia la sugerencia y el equilibrio entre la imagen y la reflexión.

Uno de los aspectos más relevantes del poemario es su mirada desde los márgenes. Esteban sitúa la voz poética en espacios liminares: el umbral, la sombra, la despedida, aquello que ocurre fuera del foco principal. Desde ahí se construye una poética de lo lateral, de lo aparentemente secundario, donde lo esencial se manifiesta sin alardes. Los márgenes se convierten en lugar de revelación, en zona de tránsito desde la que observar las relaciones humanas, los gestos mínimos y las fisuras de la memoria.


La voz de la autora se muestra más consciente de su propio pulso. El tono se articula con referencias mitológicas y artísticas, pero también desde una cotidianidad expuesta en relaciones personales no necesariamente autobiográficas. No se trata de una escritura confesional, sino de una licencia poética que transforma escenarios, momentos de dificultad o de seducción en fragmentos de sensibilidad: trizas, trozos y trazos de confidencialidad elaborados desde la capacidad imaginativa: como bien definió Esteban en su primera presentación pública del libro.

Un lenguaje sencillo que sostiene un ejercicio poético cercano a la reflexión filosófica, con una mirada crítica y una atención constante a aquello que ha marcado la experiencia vital. La observación, la memoria cultural y los hechos emergen en versos independientes, donde la autora se sitúa, como ese árbol que vertebra el libro, frente a la adversidad y la dicha. La madera que la constituye actúa a la vez como sostén, como muro de contención y como instancia reflexiva que interpela su tiempo, tanto el inmediato como el heredado.

El título del poemario condensa con acierto esta tensión interna. La nube, volátil y mutable confiere una alegoría entre lo frágil y lo resistente. El “sombrero” se convierte así en elemento protector, pero también en signo de buen augurio o pesadumbre, del mismo modo que lo son las ideas, las figuras antecesoras o las referencias que nos acompañan y nos definen.

“Sombrero de nubes” es, en definitiva, un libro que invita a una lectura atenta y amena. Un poemario que se construye desde los márgenes para iluminar el centro, donde la palabra funciona como espacio de cruce entre lo íntimo y lo colectivo, entre la experiencia y la imaginación, confirmando a Arantxa Esteban como una voz consciente dentro de este universo poético.









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