Búcaro

Cuando un amor termina

estoy segura de que algún jarrón

en Manhattan se rompe.

Caen las flores alborotadas

en un mestizaje de tonos

y el agua derrama un pequeño entuerto

sobre una repisa de mármol.


De repente, la tristeza embarga

un trozo de cristal poliédrico.

Yo sé que nuestro amor,

cariño, ha terminado

y no puedo evitar cortar los hilos de la chaqueta

que la nostalgia remueve por nosotros.


El tapete se ha empapado.

Un tapete con bordado de tulipanes.


Yo luché mientras fuimos

un atrezo de cómoda

en un escaparate de lujo.


Como un jabalí que cruza todas las carreteras

para encontrar un bosque inanimado,

envuelto en llamas.


Un jarrón que, por un toque,

ha tambaleado hasta el suicidio.

Un animal salvaje: siniestro en el asfalto

bajo las ruedas de un atropello.


Yo sé cómo queda el escenario

de un percance fortuito.


El amor se termina.

Y mi piel se derrama en pétalos

entre la humedad y el cloro.


Y alguien siempre huye despavorido

cerca de una estación de servicio

y observa el accidente de las rupturas.

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