Maldita manchega melancolía
Cruzar la meseta, con el runrún
automovilístico:
la cordura de las carreteras del pasado.
Se me antoja el transhumanismo
de una estatal americana.
Ruta desértica, ambidiestra,
de líneas discontinuas.
Cremallera de asfalto
que atraviesa la tierra:
eólica,
atolladero de metal,
con pueblos crisantemos
amamantados de masas industriales
por guirnaldas de camiones
y un eco de sol motor.
Cash acompaña con su cante plañidero
y el sofoco aorta al cuello
con la sed caliente:
mancha, hojaldre, vino y quesería.
Cruzamos la Ruta del Mediterráneo,
como almas en pena
bajo el ocre del paisaje.
Rótulo azul,
despeñaderos,
pantanos agónicos o asesinos,
según el descaro de la lluvia.
Así son mis arterias.
Amarillo y melalcoholía.
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