Entradas

RESEÑA "BLANCO ROTO" by AMELIA SERRALLER

Imagen
El libro "Blanco roto" (Editorial La Tortuga Búlgara), de la poeta y traductora Amelia Serraller explora diferentes campos métricos que intensifican el ritmo, con el propósito de que sea cantado. Un cántico, rico en matices filosóficos, que debate: la búsqueda de la identidad, el consumo propagandístico de las redes sociales, la veracidad de los sentimientos y el doble rasero de la moralina humana. Serraller señala, a través del litigio poético, la empatía frente a los conflictos belicosos y los desfavorecidos en una trinchera existencial que transforma la impotencia, con la escritura, en un reclamo para el mundo. "Blanco roto" cuenta con un lenguaje musical, inspirado en la expresión clásica, que incluye un homenaje a la poesía mística, y que convive con algunas licencias poéticas como el uso de la tipografía en rojo, disección de sílabas, tachones, desplazamientos del verso y el paralelismo de los versos en "Canción del migrante" con el poema "C...

Septentrional

Reconozco el miedo, cuando se aposenta como un mantra, sobre tu coronilla. De repente, te sangra la frente y los párpados se inundan de un sudor edulcorado. Sé que volverás a la ruina de mi batalla, a implorar la sombra de aquel árbol, para el ejercicio del pájaro, de la hoja y de las peras. La almendra regresará dulce y mi vida, en un calvario de desaceleración.  El mensaje escrito y que he leído con la cobardía pululante del que frente a un cambio se retrae igual que la piel frente al frío. Resulta la gesta agotadora del vertido acuífero de una noria; el árbol y un mes, sin polea, que permite la medida de un beso sin lengua.

Hierva hierbas

Imagen
Siento lastimarte, pero he de confesar que tu ciudad, sí, tu faraónico recuerdo levita en un mundo que no existe. Las calles se han transformado en un reguero de países que, bajo demanda, fotografían su corazón en paracaídas. Praga, no es más que una pantomima, de lo que en un ayer tú conservabas, la juventud narcótica que patinaba sobre el hielo como una vivencia enlatada. Yo he acudido, en un gesto de venganza, para contaminar cada adoquín con mi vista , con mi pisada para que no hubiera rastro de los tres mejores meses de tu existencia. Sepultado el oxígeno, he transitado en cada burdel que gozaste, he bebido la miel profana y hasta he codeado con las abejas hospitalarias. No tengo medios para anunciar mi partida, el exilio de lo que tú y yo fuimos, y esta marabunta de selfies y rostros deformes no hacen más que acrecentar una agridulce sensación de que esta urbe agoniza en estéreo y lo nuestro, no es más que una imposibilidad rémora.

Calle Nerudova

Imagen
Una chica se ha desmoronado en la calle. Su histrionismo se parece  a la Piedad de Miguel Ángel, con el móvil en sus manos  cómo si fuera a convertirse, por momentos, en granito de un rezo resiliente de contrastes. Una amistad abraza a la mujer  con la intención  de atrapar su elegía. Un chico con el rostro de leche  y el pelo descentrado, las envuelve en un coro. Los tres son tiroteados por el plañido que ha resultado tan ensordecedor, que los espectadores de la milimétrica tragedia  nos hemos compungido  en una ruleta de suposiciones. Qué extrañeza los obstáculos del idioma  que en sufrimientos y duelos  no necesitan traductores. El dolor y la alegría forman parte de un nexo  universal con una mirada hidrófuga  a cualquier combate.

Gentes de paisano

Imagen
Los viajes siempre resultan aleccionadores, porque en Praga se respiran muchas consecuencias históricas. Y sin embargo, perdurará, en mi recuerdo,  la historia de los exiliados de Ucrania que expresan sus circunstancias con la mirada perdida, e incluso de origen ruso que huyeron por su ideología contraria a la impuesta. Y te enseña que no todo el mundo piensa igual por haber nacido en un territorio, y que escapar de las demagogias bélicas es lo peor que un ser humano puede padecer. Gente real y agradecida, como si una segunda oportunidad fuera un regalo, mientras las calles vibraban con el bullicio de la dolce vita. La historia actual, la vigente, la que convive con otras guerras, la que estigmatiza cualquier diferencia. Sí, de Praga, me llevo la imagen de una ciudad de ensueño con el tesoro guardado de la realidad más próxima.

Reencarnación

Imagen
Qué razón tenías, Samaritano, en tu encrucijada de insecto, al escarnio del todopoderoso, en un punto, que rueda hasta ser un ovillo. La metamorfosis de tu eco, de la culpa de los de siempre, y tu colocación en el mundo. Ciego en forma de escultura, te has reencarnado en una industria turística, en posavasos y marcapáginas, chapas, manteles de papel  y hasta en varias avenidas. Tu tristeza siempre será joven  en contrachapado y cartón pluma. No creo que tú quisieras este inmoral destino mientras ardían tus genes.

Paseo checo

Imagen
Entre los adoquines de mármol  un resentimiento histórico se evidencia, porque al pisar la piedra  una mano oculta te señala como a un enemigo. La tarde dora mis hombros y el río Moldava  extasiado se entrega a los recreativos, con la muchedumbre de turistas  del mundo que tropiezan  con las manos de toda la sangre vertida  por un puñado de barro y un séquito de ángeles. La picaresca juega un papel decisivo  en esta capital que estafa conversa  y sube el precio de un modo divisorio. El guía nos explica que anochece a las tres de la tarde en invierno  y yo me pregunto cómo crecen las flores, sin coronilla, a la luz de las retinas. Las abejas son mansas y se amalgaman en los puestos callejeros  y en los desperdicios de transeúntes saciados  de repostería checa. Una ciudad que ha perdido su alma  con puestos que te masajean los pies por unas coronas  y la pupila de los cuidadores  de la afluencia con el tatuaje de la inq...