Reseña Maravilloso miedo de Javier Gallego Dueñas
Maravilloso miedo, de Javier Gallego Dueñas
Ediciones Liliputienses
Hay viajes que comienzan cuando dejamos atrás una ciudad y otros que empiezan mucho antes, en ese territorio movedizo de la memoria donde regresar significa también descubrirse. «Maravilloso miedo», de Javier Gallego Dueñas, se construye precisamente desde ese desplazamiento: un viaje hacia una ciudad que acaba convirtiéndose en un viaje introspectivo.
Poeta, reseñista, doctor en Sociología y docente, Gallego Dueñas articula un libro en el que la poesía está en permanente movimiento. Su voz avanza entre la oscuridad y la luz, entre la nostalgia y el presente, entre la experiencia íntima y la mirada crítica hacia una sociedad que, con frecuencia, parece haber convertido la vida en una sucesión de trámites. El poeta observa ese mundo y no se limita a describirlo: lo atraviesa.
En sus páginas encontramos una prosa poética de ritmo dinámico, cargada de metáforas y salpicada de cierto surrealismo que permite que la realidad se desplace ligeramente de su lugar para mostrarnos aquello que habitualmente permanece oculto. Hay una exigencia de solidaridad humana frente a quienes quedan al margen, una mirada hacia los desfavorecidos que nace de una sensibilidad profundamente atenta a los otros.
El devenir, tan presente en la tradición machadiana, atraviesa también este libro. Caminar, regresar, recordar, avanzar: todo parece formar parte de una misma corriente. El regreso no supone aquí recuperar intacto lo perdido, sino enfrentarse a las transformaciones que el tiempo ha producido en nosotros y en aquello que creíamos conocer.
Uno de los elementos más sugerentes del libro es la presencia de un imaginario mitológico que encuentra en Prometeo una figura reconocible: un Prometeo moderno que parece llevar consigo la luminiscencia, pero también el peso de haberla robado.
Y si el miedo da título al libro, no aparece como un sentimiento aislado. Convive con el amor, la ira, la incertidumbre, la nostalgia y los cuidados. Son emociones que pertenecen a nuestro tiempo y que Gallego Dueñas contempla sin pretender domesticarlas. El miedo puede ser fragilidad, pero también una forma de conocimiento: aquello que nos recuerda que estamos vivos y que seguimos siendo vulnerables.
Hay asimismo reminiscencias religiosas, referencias musicales y ecos de otros poetas que amplían el diálogo del libro. La naturaleza aparece como otro espacio de tránsito, un territorio en el que lo humano y lo simbólico vuelven a encontrarse. Todo ello configura una obra que no pretende permanecer quieta, sino avanzar, desviarse, regresar y volver a comenzar.
Quizá ahí reside una de las claves de «Maravilloso miedo»: en entender la poesía como movimiento. El poeta camina por la ciudad, por la memoria y por su propia conciencia, pero también por una sociedad que reclama ser mirada de frente. Y en ese recorrido, el miedo deja de ser únicamente aquello que nos paraliza para convertirse en una de las materias con las que construimos nuestra humanidad.
Javier Gallego Dueñas nos propone, así, un desplazamiento en el que la memoria no es un lugar de llegada, sino una forma de seguir caminando.


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