Dante life


La noche podía abrirse con un delicado bisturí; era una nebulosa compacta. La resurrección del olor de la chimenea, que, atascada, había llenado la estancia de un humo corrupto, volvió a viajar en el tiempo. Los nidos de los pájaros obstruyen la salida y nos hemos olvidado de mantener en condiciones aquello que, en lugar de dar lumbre, te asfixia.

Mis ojos contemplaban aquella maldita neblina de King que iba apoderándose de las ranuras; obscena, como un preludio de muerte, se filtraba, gaseosa, por doquier. Entonces sentiste en el pecho la patada cruel de quien ha sobrevivido a una guerra bajo las manos de un carcelero. Los aviones son avispas con vientres acuíferos en una contienda que lo ha quemado todo: los recuerdos, el oxígeno, hasta las ganas de vivir.

En tu mente descubriste que aquella casa ya no era la mía y que habías aprendido a amar el cuerpo de otra patria. El ahogo. La antorcha visceral de la impotencia. Un mundo sobre una pira y solo un puñado de arena para apagar el infierno.

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