Relámpagos

En verano, acontecen las tormentas eléctricas,

un relámpago que, de repente, en su vértice 

concede la pausa 

antes de la radiación.


Estío de pulmones secos,

de pieles conteniendo cauces 

en la danza recóndita 

de la lluvia de la nostalgia.


Todo resta mudo.


Nada suma al hedor del cemento.


De la ropa en guirnalda 

con su ausencia total

de brazos, de rodillas, de barrigas y espadas.

La atmósfera 

que establece el azar de los pararrayos.

Con su quietud

a merced de Poniente 

aguardando el impacto 

de un trueno amoroso.


Yo te contaría un secreto.

Pero estoy segura de que

para bien o para mal,

como el astro que se eclipsará en agosto,

los cirros predicen

las inclemencias 

y tú, de mi lluvia, 

ya sabes sus derrotas y victorias:

un campanario sin cigüeñas.

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