Azafrán y coordenadas
¿Después del incendio que queda
del polvo enamorado?
La raíz, en los territorios,
del latido,
con un código de cardiología,
que místico
norte acuña el swing
de encantos angelicales.
He recorrido París
en un gesto de revolución
para quedar impregnada
de una magnificencia desconocida.
La aristocracia que bulle en mis arterias
se rendía ante los que solicitan mi cabeza
bajo el lustre de la guillotina.
El Sena, río de puentes, abría compuertas
de canales
frente a los arrecifes de los prados.
Napoleón tenía que ser de este distrito.
Como Virginia Wolf
fue la petunia del Tamesis.
La desfavorable.
La inquieta.
La trotamundos.

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