Viaje a Irlanda: El despojo

I


Yo quise, una vez, a un hombre lírico:

sus reliquias eran graznidos 

capaces de destrozar el muro berlinés.


Luego avistó mi trébol 

la dicha del control vestido de encaje.


Demasiada fábula para uno.

Y música de Wagner para el otro.


II


Aquí, en Dublín, cae una lluvia que quiebra 

cada verso que escribí de amor 

para ambos.


El número tres siempre fue un mal número.


Y ellos sé que adictos, que no adeptos,

nunca lograron llegar a mi corazón, 

porque lo perdí de niña 

cuando las águilas fueron mis maestras.


"Sláinte" por el ocaso y los perdedores.

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