lunes, 21 de septiembre de 2015

Marejada es mareada.

Entre botes 
no en un mar, si no en el armario
de la cocina
alimentos alienígenas Allí baba
y los cuarenta bidones
de gasolina que arden
dentro de mi corazón
sazón zorra idea ni puta
de calamares calamidades
y pulpo en salsa americana
negra puesta en los hombros
bróquil taquigrafía verde del esputo.

Me dice, vete
me has hecho daño
ventrículo
lata de machas y astro peras
en el hábitat
de esta torre mallorquina de defensa
un meteoro
pequeño, remoto, con olor a mandarina
que puede derrumbar al hombre.

No lo olvides, en verso femenino.

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