sábado, 2 de mayo de 2015

Yoga.

La importancia del éxito
no radica en tener un chalet de dos cáctus
con una bonita lampara,
ni un auto de esos que tosen a pares,
ni peras en joyas,
ni un amor para enseñarlo en los bautizos
de una prima lejana.

Radica en la postura corporal
y cuando percibo la dificultad de colocar el cuerpo
en equilibrio
con el temblor de los tobillos,
con el pecho hacia fuera
y dejando las cervicales en posos de café,
en la posición del guerrero
y otros ejemplares del ecosistema.

Me veo envalentonada
sobre mis pulgares
con la respiración ecuatoriana
de senda,
de selva
y meditando
con la estrofa de cada miembro,
rescato el cadáver que habita bajo mi piel.

Se hace eco el sufrimiento
pero la resistencia aumenta
y el caos ya no halla la veleta en mis ojos.



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