viernes, 18 de abril de 2014

FE DE RATAS

Me agradaría no llamarte a través del latido,
no pensar en tus respuestas
que son iceberg a la deriva
dentro de un congelador con fugas.

A veces viene una ola
con el quejido de la voluntad,
sabes que siempre he sido obstinada
y que algún día nacerá césped verde en las paredes
y jugaremos a golf
en alguna pradera de un sofá cama.

Sé que parezco una autómata
en el joyero de tus calamidades,
la bailarina que gira y no pierde el ritmo
con la música de Chopin y mortadela.

Estoy en un proceso divino
que roza al tedio,

cómo es posible que vea agua en los jarrones
si tu silencio en la flor mar Chita 
me habla.

Siempre quedará la duda
de las berenjenas al horno,
de las tapas gastadas,
del aluminio roto abrazando la merienda de un niño,
la duda
de la verticalidad,
de la cerraduras que sólo se abren con una dentadura propicia,

la duda, no te quepa duda, si en tu bergante bodega
hay espacio para un pequeño roedor
que tiene miedo al agua,

si hubo sinceridad en tus besos.

Y podrá algún día extinguirse las ansias de roer tus proas.


    III

Estúpida rata,
mamífero devora quesos,
qué haces enamorada del gato.

Que cultiva patatas
para el asador.



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