Entradas

Amatista

Tuve un amor que duró una vida, por suerte, la quinta de siete ganadores. Era tan jodido el condenado. Que parecía una piedra. Sí, un pedazo de estalactita, insertada en el zapato. Callado, el minúsculo, se clavaba por todas las partes, especialmente, en la planta del pie... Dañino, acabé hasta varios caminos de pendientes y de cuestiones. Y fue tan fácil, cómo coger la amadísima piedra. Y lanzarla a un campo de gravilla. Tuve un amor que no era un amor. Qué duró la ceguera de tres Martini's. Y descalza. Topé. Con otra piedra. Pero ésta. La llevo colgada del cuello muy cerca del corazón. Qué una no sabe... cuándo podrá aniquilar a un sistema inmunitario y retrógrado. Goliat. Y los secuestradores de sueños. Esos que se declaran feministas y llegan a casa con la mesa puesta.

Leche agria

Tengo usados los pies de tantos caminos. Y la nevera escuchando el gorgorito de su motor con más decibelios que estrellas. Agotada la batería de sofritos con la cebolla. Esa que te hace llorar el caldo justo. Siempre por dentro. Como la termita enquistada en la mesita de noche. Tú quisieras escribir como Ángel, sí, González. Pero no llegas ni a fuertes ni a glorias. Barbitúricos de sílabas haciendo chispas sobre periódicos viejos. Hace falta más amor. De ese que tarda dos minutos en macerar dentro de la tetera. Émbolos pistachos. Perchas de vestido con antipolillas. Creyendo que al caer en el desierto, uno cobija al otro Se cuentan los radios de las bicicletas. Y si llueve cogen el agua formado cuencos con las manos. Pero el mutismo conduce a la sequedad más absoluta. Y sólo crecen las plantas. Y aguardo que una serpiente corte nuestras huellas. Ser el caballo de carro, fatiga. Y encima si quieres escribir igual que Ángel González. Te sientes la tira...

Trampilla

Cómo un pájaro cantar puede en la jaula si su cuerpo es el de un niño que no distingue a la muerte del juego. Qué aberración puede soportar la inocencia en alambre. Si los ojos no conocen más que el camino de vuelta a los principios de los que hablan de libertad presa de la infancia rifada como alimañas del proletariado. Meter niños en jaulas. Como el que caza gorriones. Meter carne en el microondas. Para comerse las tripas. En qué mundo vivimos. Dime, en qué nos estamos transformando.

Delito converso

Cuando era niña todo era pecado las monjas voladoras nos araban la mente mientras aprendimos a cerrar las piernas al sentarnos encima de nuestras conciencias. La libertad vino con el verano y alcohólico pasamos de sólo mujeres a los pabellones mixtos. Poder expresarse. Tal vez sea un capricho. Mas muchas han quemado sus bragas para que su luz fuera el pan de nuestras hijas. Qué sucede cuándo se transgrede la frontera. Te meten en escaparates mediáticos. Te liberan a los minitauros impunes para que otros sigan su jerga. Estela de sangre. Corrupción beatificada, tan usual en los páramos de Quijote. Que parece un tinto de mesa en todas las canciones de moda. Que el dinero compra permisos, certificados, pelotas, mausoleos. Y hasta devotos. Cuando era niña todo era pecado. Y la justicia era quedarse antes de las ocho en casa. Ahora no llevan el verde textil de la guerra pero siguen atacando en esta bélica basura a las incalculables rosas. Trece más mi...

Mar

Soñar con un delfín gigante que se acercaba hasta el dique. Tal vez es la añoranza salina de las ganas de volar sin alas. En la cocina con parsimonia limpié los calamares. Con la tijera seccionaba su viscosa fragilidad de vida. Ellos ya estaban muertos, como los amantes que un jueves fueron lava y ahora petrificados ni hablan, ni miran, ni respiran. El ojo del calamar, que me transporta a las aguas que una vez fueron canal, dentro del problemático laberinto que los sucesos nos traen, como invitados con el día erróneo sin silla. He soñado un delfín. Tan grande que parecía una ballena. Ha venido a saludarme. El arroz está casi listo. Y cierro el fogón.

Lectura poeta

Imagen
Mañana martes, día 19 de Junio, a las ocho de la tarde estaré compartiendo poesía en un nuevo local llamado Pull & Mar, situado en la calle Maestro Ripollés, 5 de Castellón.  Me gustaría contar con vuestra presencia y hacer un tiempo ameno con la ilusión de que no sólo lea yo poemas míos. Me gusta escuchar la voz de la gente amiga. Me gusta su compañía.  GRACIAS!!!!!! Gracias Bosko Beuk por pensar en mi persona.

Ciática lumbalgia

Dicen que cuando enferma una parte del cuerpo. Algo no funciona en nuestra vida. Y la columna masacrada justo a la altura de la cadera, emite un dolor insoportable igual que el bramar de los delfines. Tengo un sonido agudo del spray paralizante delante de una cucaracha que canta bajo la piel. Entonces sucumbes al chantaje y vas llenando de piedras tu mochila. Porque hay quien cree en el derecho concedido por las circunstancias médicas. Y me voy llenando la espalda de hilos rojos y nudos. En la tarde convaleciente de no poder despertar del sueño. Una mezcla alcohólica de cansancio y fracaso con dos gotas de sufrimiento. No sé cuántas horas he dormido. Al amparo de las hormigas del verano. No podía despertar y he aplicado calor en la zona catastrófica. Ahora escribo un poema mientras los brazos se duermen.