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La hora de la verdad

Di la verdad, confiesa que no ha sido una quimera  el traspiés del reloj bajo tu ventana con la caricia oculta de tu lengua. Cruce de piernas, platos alegres  con la discreción del que adorna  el alimento para los indigentes. Porque el ciego de ternura se basta con una cerilla  y regresa a su mazmorra con el leve aleteo de la noche. Yo sólo sé, di la verdad,  amar con la palabra escrita, confiesa que no ha sido un sueño todo lo que muda te he dicho en el efluvio de un ronroneo de estómagos, de carne  entre el paladar y tu lengua en el portal que engalana  la luz indigente de una caricia. Un sueño no ha sido, el aparentar  que en este cadalso mi piel desprende tu aroma. Ciprés que anhela viento  con el leve aleteo de la palabra escrita. Luna azul de escaparate y un cuerpo bombilla enroscado y famélico en la imposibilidad. (Imagen de un cuadro de Munch).

Reseña,"Después de la película" María Luisa Mora Alameda

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El libro "Después de la película" (colección de poesía ciudad de Cáceres) de Maria Luisa Mora Alameda , ganador de la XXX Edición del Premio de Poesía Cáceres Patrimonio de Humanidad, nos descubre un mundo tan real que, en extremo, se transforma en un film surrealista, tal vez en esta obra la condición humana y los conflictos que generan la naturaleza bondadosa se enfrentan al consumismo, a los clichés estandarizados y sin escrúpulos de los símbolos del éxito.  La poeta (y amiga) María Luisa Mora Alameda reclama, a través de los personajes o actores, la depravación de un sistema y de un comportamiento que conocedor del bien, ya no se debate en dualidades existenciales, se aliena al morbo cinematográfico de una vida que pasa por fotogramas: etapas que se amplifican hacia la experiencia personal e íntima y también a la mundial e histórica, en un acto de universalización de su poesía donde existe un manifiesto de repulsa a los estereotipos y a los actos con la magnificación d...

La niña colgante del columpio

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Aquí llueve y hace frío y el corazón se encoge después de la dilatada sabana del verano. Un avión me ha traído a estas tierras nórdicas  con turbulencias letras y corrientes que agitaron con tanta fuerza mi pesadumbre que un roto trozo cable se ha desatado. Una buena amiga ha perdido a su perro y dicho así parece que el asunto no tiene alma pero el amor hacia el prójimo y el respeto de los que trabajan con sus manos es lo más espiritual de la vida. Nos entretenemos con variedades y en la huida reconozco mi huella rota sirena. Cuando respetas a una persona nunca escupes a sus hijos  los floreces con tus lianas y abalorios  como el que entrega un roto tierno pan a un ciego. Hoy mi amiga está muy afligida y es tan grande su tristeza  que en esta avenida me ha llegado su llanto y en Oslo una lluvia fina ha desteñido las hortensias.

Cortesía para "Etiqueta Roja"

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La poeta y gestora cultural Isabel Rezmo desde Úbeda (Baeza), durante mi periplo viajero, me envió estas instantáneas de mi libro "Etiqueta Roja". Algunos versos vienen con la rúbrica de citas de libros y sobre todo de personas que han aportado y aportan en mi vida: "Nada está nunca acabado, basta un poco de felicidad para que todo vuelva a empezar".  Émile Zola "La poesía sigue su curso y ya terminando agosto, tengo en mis manos el nuevo poemario de Lluïsa Lladó y es un honor figurar dentro de él. Ella ha escogido uno de mis versos para que acompañe este poemario "Etiqueta Roja" (Editorial Olelibros), gracias querida amiga. Gracias y que sigas cosechando éxitos con tu poesía, que sin duda ya es imprescindible".

La pulcritud aparente

Tienes un pájaro de metal entre tus manos origami de óxido que pinza  la nota agreste del tiempo en los nenúfares del parque. Ese avión dócil que migratorio dispone la capacidad de unas manos de goma guantes de látex que acarician el lavabo  con el grifo  pulverizador volátil de un limpiador Un abrazo de candado con el ecosistema de los corrales circunferencia de lo inexistente  cercando el progreso Un gorrión aplastado en la calzada y cuencos de agua  y hormigas.

Cablemanía

Dime que este hilo invisible que nos ata  no es un despropósito con la alianza de nuestras sombras La cuerda de un alpinista  que se asfixia en un quiebre. El hilo de cuero que recorre mis tobillos que por muy lejano sufren tu cansacio, y tus ojos son mis ojos, y mi silencio la cuerda  que iza del pozal el agua corrupta  de los que sienten el arrastre  de las redes. Un cordel tan frágil que la mordedura de una sierpe capa  en dos extremidades  y sin embargo intangible levanta el peso de la condena. Sube ascensores. Iza estandartes de colegio. Se enreda entre la muchedumbre  en su oficio de ovillo desbaratado.   Yo que lo percibo alrededor de mi cuello con la medalla de tu nombre  convertida en un ancla marina. La subida y el descenso de las temperaturas para obviar este maldito cable  que nos tiene suspendidos en un teleférico de dudas y horcas.

Agradecimiento Etiqueta Roja

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 "Versos rojos con etiqueta de lujo". Pepi Bobis Reinoso