OTRO DÍA COMERCIADO
A veces pienso en ti como un alimento de granja, se mina de grano cada boca, ya sin ninguna pretensión de que vuelvan los dedos a cruzarse como enemigos de guerra en un atentado. Piensa mi testarudez por las causas perdidas, la ovulación mensual de los besos, y mira que ya se acerca el mar zozobra y aún me recuerdo del hueco que dibujaba tu sexo. Esa costumbre tuya de besar las cosas, de olor todo lo acontecido: el suelo, la ropa, el cabello, la vergüenza de la taza, la negación,... De atrapar con tus pinzas táctiles la pelusa del telón de las apariencias. Y en los abrevaderos la paja seguirá alimentado las alimañas, por eso me revientan las fiestas que venden hígados con forma de corazón envuelto en mermelada y encima te obligan a pensar con el estómago. Por amor mato dragones, viviría en la planta de un rascacielos en Dubai e igual que un pájaro mientras pico la viga tricotaría un nido de alambres. Querido has puesto el listón...