La mirilla.

Un juego de espejos
aventuró desde la retina
dos cuerpos que miraban.

Dos cuerpos que eran
nuestras propias imágenes
entregándose a la luz del rayo.

Avergonzada miré de reojo
y entonces, comprendí
el origen de las especies.

Dos cuerpos amándose
delante del espejo

y ningún mueble 
                                por el medio.

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