jueves, 9 de julio de 2015

La línea de la vida. (Mallorca)

35º.

Ciutat y sus autobuses de línea,
la geometría de las vidas humanas,
los ciudadanos del mundo.

El planeta entero
cabe en este trasplante público,
de orientales bronceadas,
de calzado obrero oliendo a cebolla.

Axilas que palmeras primogénitas
se amarran a cualquier cabo
para evitar la caída.

42º.

En los autobuses vive un tomo,
la antología de relatos de gente racial
que posee la sensación 
de habitar en Tailandia.

40º.

Hace tanta canícula.
Hay tanta piel humedecida por la trashumancia,
que puedo asegurar que dentro de un autocar 
yacen las historias (jamás contadas)
que vitorean a las escalinatas
de todas las fincas palmesanas.

39º.

Con el sopor de las mismas calles,
el tufo del cocido de provincia.

Nave espacial
que surca asfalto
y que amanece
en cada timbre
del parado al puerto.

100º Fahrenheit.


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