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Los leños cortados del mismo árbol.

Los vasos estaban de sosiego, pues, no había pisadas de diplodocus cerca, los broches trabando solapas, los rotuladores todos beatos con sus casullas, en una terrenal paz de sabernos amigos. Me agradaba esa alianza entre Sigourney  y Alien dándose la mano de paseo por un jardín de cráteres acneicos, mirar a los lados, y amanecer, que era la hora de la semana, más corta de mi vida. II El juego endemoniado de querer razonar en idiomas distintos, espolvorear de sal sus alfombras de caña para que no nevara, nunca. III Risa. Para que se balancearan con mi osadía las telarañas. Para liberar los mosquitos de sus ataduras. De ignorar que ocurriría detrás de una puerta seca por falta de riego. Le molestaba mi presencia, era una neurosis apocalíptica del desconcierto sin músico. Pero, ese jueves conocí la voz más turrón de todos los cuentos, el lobo iba quedando calvo, con una alopecia devastadora, cada vez que al abrazo mis pulmones eran dos ale...

Ultravox

                                                                                             Dis-moi doucemente                                                                                              une chanson La voz quebrada del rayo que arremete en los troncos haciendo que sulfúricos sean brazos carbonizados pidiendo agua. La voz poderosa del hombre, la riada, la catarata de una jarra que volcada vierte sistema a todos los enjambres posibles, salpica dolorosa como una alambre que se clava en mis seno...

hp

I El postín en la mesa y el cuchillo rimado, cortó lámina a lámina ¿salsa o sirope de arce para tal ágape? Allí sobre plato porcelana el caníbal devorando mi cerebro. II Era la fresa más valiosa, o por lo menos una de ella, de entre todos los matorrales, dormida entre mil hojas. Diga la verdad, hombre de glucemia, que no fui más, sobre su lecho, que la inmolación de un postre. III Y qué voy hacer ahora. Si desnuda ante ti fui la sinceridad de todas las manzanas y depredador me cocinaste  para dejar la boca entreabierta del asado póst mortem. Qué voy hacer, si sus ojos tienen la gula de cada una de mis letras y hacen sopa, sí, caldo navideño, de cada una de mis lágrimas es-cocidas. IV Sólo tenías que pedirlo yo te hubiese entregado la perla, por propia voluntad, no hacía falta que abrieras  la concha. Con tu lengua cuchillo. V Y ahora, en esta cama leonada yace mi cuerpo igual que una pulóver mal trecho en una mesa de Pr...

El amor vagamundo.

Galgo mujer que recorres las esquinas por un mendrugo, que te escondes, en el portal, de la lluvia de los rumores y recoges las colillas para fumar sin fuego. Subsistes con el síndrome de abstinencia que te llena  las cuencas de sudor y hace que las manos sean dos ramas a la vera de un camión cisterna. Supurando  la herida tapada con un plástico te colocas entre las palomas del  parque, en busca de la limosna  de su palabra; las piernas en junco, apenas, distinguen los grises autobuses que reflejan ciudad. Mujer farola, pellejo, costra de rodillas y boca seca de barro arriba vasija. Cenicero que fuiste antes lata de Sprite te muerdes las uñas gatas, agarrándote al único bien que te pertenece: la calle. Farola,galgo, Ofelia, tapa,neumático, taco,suela. Se acerca harapienta con la mano extendida y le pregunta una a una, a la salida del Erosky, dos y el millón. Si le han visto y saben  en que cama dormirá esta noche. ...

La única condición.

Si vas. Si tienes. Si crees. Voy a pedirle una cosa. Si se embarca a esta fragata lunática de travesías en peligrosos estrechos de escualos y alumnados psicóticos. Si me ama, o cree que va a estar en la disposición de ello, cruce la frontera sin papeles porque mi credo es el amor libre, con tantos cabos como costa hay en mi cadera, Le haré el hombre más dichoso del epitafio y le cantaré al oído recetas de croquetas peinado frenesí con una concha heredada de mi abuela, Conoced que soy de raíces caobas y eso hace que las hembras sean bravas en las noches de ciegos. Me llama, la mujer paraguas. Y eso es de buen gusto roedor, promete si va, si tiene, si cree, que podemos lidiar a la altura del combate y ser mi buena estrella que nunca, jamás volverá a leer mi poesía.

Mínimus and tiger.

Tengo un gato-perro mueve la cola y recoge todas las naranjas que le lanzo, hoy, ha sido feliz, hemos estado juntos todo el día y lejos de ser arisco es el ser más mimoso del mundo. Sólo pide caricias, y arrumacos. Tiene un conflicto con el papel, que yo desconozco la razón. Bueno, concretamente con el higiénico, despedazado ha creado una lluvia blanca de meteoritos por toda la casa, barriendo han aparecido rastros hasta en los rincones del inframundo. A mí también me gusta el papel del cilindro arboleda para escribir cartas al hombre que me quiera.

La tregua, bandera blanca.

Tu silencio atormenta. Y que querrías que hiciera, si me arrojaste al destierro y como un óvulo perdido me alejé con la lástima de que tú no me estimes, ya que, has encontrado un amor a la medida de tu esperma, no me uses de mesa camilla y pierde tu cola, una vez por todos. Durante un año, te fui fiel, cisne con hambre en los labios, no había noche, que no recordara el peso del elefante. Lamía los lugares que tu cuerpo había pisado y para no ahogarme en esa charca de locura, cambié de casa, pululando por las callejuelas me emborraché terapia mil veces me clavaba astillas en las yemas de los dedos cada vez que iba a escribir tu no nombre en cada poema. Cada vez que  felón tú viajabas más lejos arrancado hierbas sin aroma, te, y sin embargo, dormías a mi lado a amo como la cicuta, espejo de azulejos rotos para germinar en bosque turquesa; supuradas lecturas de poemas de pasión tango que no eran para mí, que eran para otras. Oh refugio salvador, en ...