El tormento que vivía en la rectitud de las cosas.

I

Todo a medida.
El vaso lleno de agua sin una triste onda.
La puerta no está entreabierta.
Y en el cerrojo la llave sigue su erección metálica.
Las manzanas nunca se pican.
Pero, tampoco los gusanos se convierten en mariposas.

A medida todo de las consecuencias.

II

En el congelador los alimentos jamás mueren.
Y mi corazón late
el salto justo para no abocar
al suicidio.
El café sabe a café.
Y nunca llueve en este comedor.

III

De la mano.
Sujeto con poleas
voy danzando de un lugar a otro.
El reloj no osa ni a excederse un minuto.
Y los trenes llevan
pasajeros felices.

El vaso de agua no derrama;
las gotas salpicadas
no osaron hablar el tiempo oportuno.


Un amor sedado todo
a medida 
de las consecuencias.



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