viernes, 2 de febrero de 2018

Nodriza nova

Habitar en el agujero negro
domar a la bestia
esa que fue alimentada
en nuestra niñez de esputo.
Colmar agrio el retroceso
si mi cráneo vocifera
la imposibilidad del ser, hasta cuándo.
Bucle contaminante
de no poseer el ahínco suficiente
la anestesia al enfermo
el aire circulatorio de nuestros bronquios.

Jugar, a usted siempre le gustó jugar.
Cómo un poderoso titán,
científico, diente, aro, verbo.
Si este corazón anda amarrado
de pies y muñecas
y el único mensajero legítimo
nada en el cauce del poema.
Para convertirse en la nieve.
En flor de árbol.
Amarillo de troncos.
Pájaros epiteliales.
Frío de enero.
Frío de febrero.
Frío de marzo.
Y luego los patos izar.
El lago anidar de la montaña el afluente.
Y mi interior
agujereado por las termitas
de su oratoria.

Qué desea usted de mi alcance.
No soy la misma mujer.
Tengo una bahía
y barcos dispuestos a la guerra.

El poema aún duele.

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