miércoles, 14 de febrero de 2018

Medusa

Dicen que el amor sólo vive
cuando hacemos las cosas
sin ninguna intencionalidad.

Será que no tiene país.
Ni reserva para los indocumentados
que necios creemos en la redención.

Me importa poco la numerología.
Si viste de rojo con tacones.
Y si esta noche he cenado a solas
con mis reparos y fantasmas
una cena que ni siquiera saqué
de su plástico.
En el Renacimiento
los humanistas creían que amar
significaba cuidar al prójimo.

El problema es el orden.
Qué no quieran ser el objetivo de las atenciones.
Qué una está agotada de ir sosteniendo
el diagrama.
Si él cambiara en su lenguaje.
Si la ilusión se hospedara.
No lo sé. Este día no deja de ser como otro.
Y no hallo el lugar exacto
para que aterrice la verdad.
De que te desvives por un hombre
pasado de vueltas,
qué ni siquiera valora el sacrificio.
Ni nota ni presiente
el dolor ambiguo.

Estoy cansada
últimamente eres la reina de copas
y echó a faltar los besos,
el cuerpo húmedo del amante.
Sentir que eres deseada.
Y no un mueble
de aquellos que de no usar
parece un baúl.
Tener esperanza. Para que pronto pase
este sufrimiento. Y saber después
dónde y en qué lugar me precisan.

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