domingo, 4 de febrero de 2018

Marieta

La primera fórmula inquebrantable
es que caer no nos debilita.
Camino.
Debes aflorar tus miedos
como ojos de árbol
con los puños para abrir costuras
a la vida, del baile de las flores.
Camino.
Habrá días que la oscuridad
se apoderará de tu lado, pero,
ante nuestra herencia, debemos
mostrar que tenemos pies atletas,
manos para espantar moscas,
paladar para el cántico,
pupilas en páginas.
Camino.
Empezar de cero, es la colega de la natura.
Un pelo mal cortado que nace después
de fracasos peluqueros.
Una uña que golpeada cayó y tímida
asoma.
Camino.
Proyectar. Sentir el renacuajo
y abrir las alas. Depender de uno mismo.
Porque sólo admitiendo la derrota, sin tabúes, podremos sanarnos.
Y qué más da si el invierno no llega.
Si tuve y he perdido.
Camino.
Nadie dijo, hija, qué fuese fácil
convivir con el dolor de las mariposas.
Cariño. La clave está en el camino.
En la lluvia, en la sonrisa, en el cielo.
En la manta que nos da calor cuando trémulos aceptamos su compañía.
La vida de una mariposa. Duele.
La metamorfosis. El cambio. La levedad.
No temas.
Camino.
Yo siempre estaré contigo.

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