viernes, 16 de enero de 2015

Madrugar la arruga de madreselva.

I

Entelada sobre el camastro
sábanas de Primark
y unos cojinetes de Zara Home.

Pienso en la mesura del paso
diez años para ti,
en...
son un calambre de la lampara a la red.

II

Pienso en este acertijo de madriguera
lo que la madre naturaleza
en la rescatada memoria
donde exclamabas
que facilidad para aprender los pasos
mientras en rítmica secuencia electroestética
me moría.

III

Campanillas de su garganta
y domar a la india que subyugué entre mis y mi mes
no es tarea.

Le aplaudo, ha sabido coser sin perder puntada.

Pero, acuerde con el témpano
que todo es un suero.

IV

En este trance envuelta cama
de revolcar mi cuerpo en pensamientos y veracidades,
pienso, en lo poco que hablo con mi madre,
apenas...
latente expresión de los catorce hasta los diecinueve años
en que se cocinaban
macarrones con tomate
con salsa color infierno.

V

Todo se hacía por mi bien
y lo de llorar hasta que sólo se hace
por dentro
es malo, muy malo,
porque te conviertes en una casa
de paredes blancas
supurando moho
por los rincones.

VI

Y ahora me siento como un tronco
del cual que brota un alambre verde
de contacto adormece
en el estanque dorado
de bombilla
bajo can-can.

VII

Antes vivía
en la continuidad de una nube que emergía de una olla
bajo el ardiente deseo de los fogones,
creía en la certeza
en la bóveda de las mantas que eran tiendas de campaña,
ahora, sé que lo único que sé es sed, sed, sed de dar amor
a cambio de nada, como una lámpara
encima de esta mesita de noche...
¿Y por qué no de día o medio cretina esencia de la fe, fea a paso a paso?

Sopa de letras.

Ahora, improviso y busco la luz con el alba.

No quiero más
entre el levante de un cuerpo
que lleva en cada uno de sus huesos
tablillas de piedra
con clavos de barca.






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