domingo, 26 de octubre de 2014

Flama flema flamenco o la limpieza.

Acompañada 
por el mástil de una escoba
y esta pala color pétalo
en un domingo
de horarios cruzados.

Me pregunto cual será
la varilla de la sombra que te acontece;
el nombre de mujer que escribes con tus manos
cuando pulcro,
deslizas la lavanda
en tu pequeño mundo de agua.

La cápsula de cohete
que te lleva a la plataforma de tu escritorio,
como la hoja que abre su palma
y leer pitonisa las líneas
del cromatismo al verde vacío.

No sé que inicial
compone el esmalte de tus dientes.

Saber que el mordisco
lo llevo yo en cada arteria
y una, hace como si barriera mientras llueve sol
y tú, hablas a destiempo cuando encarrilas 
llamas de todos los números de teléfono
y acabo ceniza frente a los escombros
de un cepillo y un recogedor

de polvo 
enamorado 
de Quevedo.


2 comentarios:

  1. Un exagerado con lo del polvo enamorado.
    Vamos eso pienso yo de Quevedo, además de que por rimar con enamorado estropeó el soneto, para mi gusto.

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    1. Julio Ché eres tú el que está detrás el mensaje. Creo que este soneto es uno de los mejores de la historia.

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