domingo, 13 de julio de 2014

La rebeca con botones de perla.

I

Dejar que otros dedos me tomen copa.

Cada huella es un codo articulado,
la imaginación de sus besos.
En un banco-hombre 
con los pies juntos
y una rebeca
que aguarda hojas en su talle.
                                                      
II

Pensaba que con el tiempo se mitigaría
esta grapa en mi esternón.
Que el calor y las desventuradas historias de amor
que fracasaron como un coche de subasta,
en manos varias,
hubiese hecho trozos los recuerdos
que cobijo en cada arruga nacida
por el sufrimiento de tu esquiva presencia.

Cuando sentado abres mi corazón con tus ojos
no hay Titán, ni ninfa ni droga sintética
que pueda calibrar la hondura de ese rayo.

Prisionera repto, de un cuerpo a otro,
con la esperanza que este mal de imprenta
sea devorado por la distancia.

Pero enferma de ti
sólo puedo sonreír,
ponerme un vestido azul
y decirle a la gente que ya no te quiero.

      


4 comentarios:

  1. Se notan tanto las mentiras que mejor no decir nada.

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  2. Cuando sentado abres mi corazón cin tus ojos ... es bestial nena. Todo el poema es es un puro jirón al alma. Precioso, linda. Montón de besos :)

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