martes, 22 de julio de 2014

El homenaje Aranda con uve.

Cuando Víctor Aranda y yo nos conocemos
veo en su semblante la mueca que trasfere:

-¿Y esta oxigenada de dónde ha salido?

Al llamarle Vicente Aranda 
como el director de cine español,
que me constó mucho corregir.

II

Y sin embargo
desde el principio pude descifrar su genio.
Casi un año después en enero, después de acontecimientos muy críticos en mi vida,
y algunas citas anuladas.

Baja de Murcia, su segunda casa, para hacer una sesión de fotos
que habla de la gran pena que siento 
y traspasa su objetivo en un rostro cansado.

III

Entra en casa sorprendido,
igual que un gato curioso
invade felino cada una de las habitaciones.

Puro de energía,
reitera lo bien que huele mi vivienda
 y la vigorosidad de la áloe vera.

Hombre comprometido
y humilde como una rebanada de pan,
es vegetariano convencido
y su bicicleta es el mejor coche del mundo.

La verdad, paciencia y aplomo profesional
para una hiperactiva
y una llora-historias melodramáticas.

Con las horas me fui regalando
y sin duda, es cuando descubre a la verdadera Luisa,
fotos como metrallas,
la postura inamovible
y esos ojos que sólo miraban al recuerdo de un varón.

Percibió la soledad habitada
y tres detalles le sorprendieron:
la ausencia de espejo
y bombillas en las lamparas de noche
y que no hubiese cortina en la bañera.

Los miopes hablamos en la oscuridad,
la luz tamizada es mejor que la directa,
ya que nos recuerda a los faros de los coches
que atropellan.

El espejo, para qué, si mi visión de la realidad
es totalmente distorsionada.
También las culpas, las fobias impiden mirarse de cuerpo entero.

Y la cortina es por el temor a estar descubierta,
sin armas
y no ver al enemigo en ataque.

Víctor Aranda
que gran poeta de la luz eres,
cautivaste.

Y allí, enfrente del edificio de la telefónica
en la Gran Vía de Castellón  
te dejé con tu mochila
embelesado por la antena cribada de estorninos.

El árbol de la vida.

Pocas palabras
para tanta grandeza de espíritu.

Gracias por tratarme Poeta.
Sin frivolizar con esas falacias
de gente sin alma.

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