miércoles, 16 de julio de 2014

Bahía volcán

La mirada de ese hombre 
hace desbordar las marismas,
que se aneguen las acequias 
y las compuertas se abran alas de flamencos en Miami Vice.

Noto trémula cera delineando camino por mis muslos

y miro su desdén de rábano, 
de superioridad de credo 
y una se siente hormiga,
ve sus piernas trofeo 
y absorbe la extrañeza que un día tu cuerpo nao embarrancó en su cala dragón 
y mis dedos dibujaron playas en sus costa dos.
La perplejidad de su lengua que me repele
y que lamió mis senos como yo bebí de su estandarte. 
Marea de Arquímedes cuando recibe cien cañonazos de auroras.
Esa mano flácida que me niega el saludo 
y que se unió a la mía en tiempos de paz. 

Esa mirada de hombre que me toca 

aire acondicionador por las circunstancias
no entiende el lenguaje del perdón exiliado.

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