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Mostrando entradas de marzo, 2026

Fadrí

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Anoche aparqué en mi antiguo barrio. La noche invitaba a un preludio veraniego, con el cielo oculto tras la polución. Observé la parsimonia de los edificios, las bocacalles y aquel ventanal que fue, durante una década, mi casa. Allí escribí cuatro libros; aprendí a contar habitaciones vacías y, desde el terrado, sostenía el pequeño mundo de una parabólica. Pensé que yo era un peatón más en la avenida, no el bicho que mira desde el rincón ambiguo, como los anteojos de un apicultor. Creí que mi casa era mi casa, pero no: fue solo el deseo interminable del paso con el desasosiego de los gatos que nunca aprendieron a maullar. Y abandoné la ciudad como quien deja en una cama al amante dormido, con el olor de tu piel en los labios, sabiendo que jamás volverás a besar.

Muerte y olvido

Toco el timbre. Cuando estoy triste siempre te visito. Toco el timbre. Triste obelisco plantado frente a tu puerta: la intermitencia amigable. Toco el timbre. Y abres la puerta  porque me conoces de hace décadas  y recoges, con tu escoba de enea, cada fragmento de mi sonrisa. Toco el timbre. Carta de amor en mil pedazos  que tú barres con resignación. Multa lanzada a la canasta. Toco el timbre. He tenido ansiedad,  no soportaba el dolor de una chica de 25 años. El fracaso de un sistema. La rotura de una sociedad  que, a la deriva, mata al carnero  antes de ser vianda para el comensal. Toco el tiempo. Sí, he empezado a andar de un lugar a otro, frenética, porque las flores son arrancadas  del jardín  y huele a basura sin sacar de la cocina. Toco el timbre. ¿De qué sirve hablar de las razones? Los culpables flotan en colchonetas  en hoteles de anfetaminas. Toco el timbre. Toco el tiempo. Tiempo sonoro: guillotina, mazo, goteo. Muero. Toco el ti...

Inmunidades

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Existen casas sin ascensores. Fincas lánguidas  con sus cuerpos de piedra  y sus ojos: ventanas al mundo. En cambio, otras viviendas  poseen modernos habitáculos  de poleas con botones de colores  y el espejo de Alicia. Tengo un vecino, en mi comunidad,  que siempre sube andando, a pesar de vivir en la séptima planta. Yo vivo en el primer rellano, a mano izquierda, entre la ventana del tragaluz  y una columna. En ocasiones, se detiene detrás de mi portal. Hace el amago de tocar el timbre  mientras carraspea. Yo le escucho, porque soy una gata  que percibe hasta el sonido  de una araña colgada del techo. Parece que quiere decirme alguna palabra. Será que le molesta mi ruido, la manera de caminar con mis tacones  mientras el edificio retumba. Yo, a veces, le saludo,  y le hablo del tiempo: - Parece que va a llover. Pero existen ciudades en que está vetada  la metereología. El cemento grisáceo  oculto tras el gotelé, las...

Reseña literaria de No quiero ser olvido de Cristina Giménez

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En "No quiero ser olvido", Cristina Giménez López construye un universo poético atravesado por una preocupación central: la fugacidad de la vida y la necesidad de preservar aquello que, inevitablemente, se desvanece. Desde una voz íntima y depurada, la autora articula un recorrido emocional donde la memoria, la maternidad y el paso del tiempo se entrelazan con una mirada consciente, a veces convulsa, sobre la existencia. El poemario se erige como un ejercicio de evocación. La casa se transforma en escaparate de la nostalgia; los aromas, los espacios y los gestos cotidianos adquieren una dimensión simbólica que trasciende lo inmediato. La figura del padre aparece fijada en instantes de adolescencia, mientras que la madre se proyecta en la ternura de una nana o en lo cotidiano representado en la maniobra de un aparcamiento. A través de estos elementos, la autora establece un puente entre generaciones: su propia experiencia vital se desplaza hacia la descendencia, especialmente...

Descubrir Teruel

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  Muy ilusionada por participar en este día tan especial, el Día Mundial de la Poesía, en tierras de Teruel (la primera vez en mi vida que la visito). Empezar la primavera en estos lares, con buena gente y poesía, estoy segura de que serán símbolos inequívocos de buenos augurios. #teruelexiste #zahoraypoesia #jamonrimaconilusion #agradecida

Ventolera

El amor y sus estandartes. Contra viento y marea. Mistral dentro de una caja de ritmos, el viento que traquetea cada falange en la enajenación transitoria. El amor emérito, el que sale de las entrañas de la meteorología. Arranque de ramas desprovistas, celoso y exacerbado, que descoloca todo a su paso: contenedores, señales de tráfico, peluquines y faldas; con la ráfaga amatoria de la voladura de dinamita. Ventanal trémulo. Sesgo de flores. Desperdicios anarquistas. El desplome de Cupido en ese bar de copas y la desnudez de la cardiología. Esta bocanada que imposibilita el viaje del pájaro, que anima al fuego a la persecución inminente. Mar embravecido, anhelo de barco, el éxtasis de los árboles y de los postes, un eco de imágenes donde la festividad se desnuca. La rosa decaída,  la parálisis de caminar hacia el ayer, empuje  entre portales del tiempo y los cristales desdentados.  Esta intangibilidad que impide lo inevitable: el desencadenante de un siniestro,  un co...

Pedruscos

Las calles que suben al castillo tienen nombre de poetas y de ciudades del sur. Parece que soy el diálogo:  la serpentina entre las páginas de un libreto, en este mes febril, como un animal entre las matas  después de su abandono. Me cuesta mantener el ritmo  y en la mayoría de las casas  son bocas cerradas a la osadía  de una pretensión nómada: la de obligar a mi corazón a una rutina de ejercicios, la manera en que el tiempo flexiona la belleza,  el mar, un marco en este paisaje  de muros de fábulas  con la necesidad imperiosa  de sentir que estoy renaciendo peregrina, gorrión ausente, náufraga de tierra. Aquí el viento se hace querer  pues yo sé que viene de la costa; es húmedo como los labios adolescentes  que hurtan besos en rincones  de esta articulada caminata. Me gusta la paz. El pino, la piedra, los saludos de los lugareños  en el trabajo arduo del cruce dominical. Me siento tan diminuta. Un guijarro celeste. Y llo...

Polen y poleas

En este caso omiso, la noche nos envuelve en una casulla translúcida. Miro hacia el norte, que descifra en mis manos  la quiromancia de los mendigos. Cruzo mapas con este vértigo, huésped de vocal, taciturnidad de taberna, y, en este cometido, mis pies  se ahogan dentro de estos zapatos de marca. La gente con sus abrazos de gomaespuma. La boca de elástica conversación,  gimnasta de sílabas acróbatas  que expuestas son barcos de papel en una fuente. Yo pienso en aquel mundo no nacido, sin la tala del árbol. Un planeta donde tú hubieras trabajado  en un cine como acomodador,  con el faro de luz que tu pecho irradia. Y yo hubiera sido la modista con flequillo  que cose cintas a las prendas  para que no olviden su nombre. He llegado a este declive, al alud que supone una tormenta de nieve. Partículas, esporas, radiofrecuencias. Y buscas una tijera enana  para cortar los hilos  que incomodan en la costura. Pero yo soy una maldita poeta, con e...

Caja de ritmos

Ha llegado la calma, una mudez absoluta después del temporal. Platos vacíos,  fregaderos convulsos  en un bodegón  de cucharas y sartenes. La vocal no dicha. En el amanecer que emerge  con la resaca de los tambores, cuando la vorágine  celebra el ascenso volátil, descansa el árbol,  duerme la basura  en las acequias. Ningún pétalo se inquieta. La fuente bebe su propia gota  para evitar el quebranto  de esta imagen inmóvil. Los papeles dormitan, los plásticos desinflados  arremolinan sus huecos  como cuerpos dormidos  después de la fiesta. Miro mis manos  de hojas cansadas. Observo el sol  que ilumina la urbanidad  que decae ante el hermetismo  de los objetos inanimados. Y yo me pregunto dónde habrá  este viento cabrón  depositado la semilla, la que vuelva a traer la música  a esta casa. Volanderas de ruidos astronómicos  en la inmediación de un ulular ambiguo: la nubosidad rosácea que aug...

Tomillo

Esta mañana me he levantado indispuesta, la garganta inflamada,  con dos amígdalas como dos bolas de fuego, por una serie de sustantivos rebeldes. Las frases inconexas,  apelotonadas en su redil. Este agudo dolor esdrújulo  de una retahíla que yo hubiera  soltado en una loca traca "locamotora". Porque es mejor la mudez inmediata, agarrar fuerte a la bestia  que convive con tu silencio. ¡París no es más que un anuncio de perfumes! Tu temeridad lúdica  te condiciona a un riesgo innecesario, pero duele y aprisiona el cuello: necesitas cantar a los gorriones, deglutir la primavera  con todo lo que siempre has odiado: la vulnerabilidad de la flores, el latido que aumenta este ahogo. A un chasquido de marzo, la tos  ha regresado y me riñe alcántara  con medicamentos que anestesian lo inevitable. Y no sé si este virus volcán  me va a quemar por dentro  o saldré corriendo, en un alarido, hacia la playa, igual que cuando eras una niña, y te ...

Caravanas

Una muda de casa, como un cambalache de piel en este laberíntico deambular por la vida. Los enseres tienen sus propios galimatías, artefactos de recuerdos  con la incapacidad de subsistir  en cartones y bolsas de comunidad. La muñeca de trapo, el pantalón de maternidad, las primeras sandalias con que aprendió  mi hijo a andar por este planeta que ama más lo bélico que la natura. Trofeos que me acompañan, titánicos en este pequeño punto  de equidistancia. Los viejos amores  en un cuarzo rosa, en la mercancía  del vestido de novia extintor, fotos amarillas  de ricos pólenes. Y percibes que la vajilla ha emigrado  y la docena de vasos de Ikea  ha desaparecido en el infortunio  de un espectáculo de magia. Pero tú sigues aquí, luchadora de sumo,  anarquista frente a los cadalsos, imbatible ante los bulos,  licenciada en huidas  que ahora se llaman búsquedas. Pletórica de libros  con un corazón que late  como la polea ...

Colomar

Una ristra de palomos voltea por el muro del castillo. Pintados de gala, festejan más sus dueños que los pájaros  el ciclo de las estaciones. La montaña se cobija tras veladuras de pólenes y nubes. Y estoy aquí, sobre estas piedras, buscando las respuestas  a esta lejanía de pólvora y encierros. Los perros ladran poemas de guijarros. Los gallos, con sus cántaros, espantan la mala fortuna.   Hoy es un viernes de Cuaresma  y mi abuela siempre cocinaba pescado. Le enseñaría  la distancia que me separa de su osario, en este trozo de historia: el sitio de mi recreo, la necesidad de subir la cuesta  para formar parte de cada espora, rama de inquietud; en definitiva, el castigo de una soledad  perenne como el cortejo frenético  de una danza colombófila. Onda me ha dejado espacio: la aceptación de un retorno inacabado. De este pino en balance  y la palabra de corteza de naranjas,  tan dulces, como un poderoso venero.

Winston

El morador de esta casa fumaba como un descosido. Sí, él merodeaba deliberadamente  de que yo iba a seguir el rastro de tabacalera. Desayuno observando el sacrilegio de una quemadura sobre el caoba. Limpio la encimera con saña, con el infructuoso intento de raspar su huella marrón acero. Fue ávido en el lenguaje de los signos, la manera de marcar un territorio que no le pertenece. Un lobato de la nada de Laforet. De trifulca con el papel, con la combustión de unos pensamientos que lo imagino embelesado, con el ruido del motor de un automóvil,  erosionando mi hogar futuro igual que un oso arañando los árboles para señalarme un recorrido de  supernovas. He de decir que me cabrea sobremanera tener que untar cada herida con aceite reparador del Leroy Merlin. He contado hasta treinta y tres anarquías del tabaquismo en una revuelta del mismísimo Mister Proper. Una quemadura de cigarro en manos de un somnoliento puede implicar un siniestro total. Porque Don Equis fumaba en el ba...

Biblioteca Pública Municipal L'ALCORA

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Ayer fue un preludio de libros deseosos de ser amados por un pueblo: Alcora, que ayer inauguró una de las bibliotecas más vanguardistas y contemporáneas de Castellón. La recuperación de los edificios emblemáticos, testimonios de la historia; la unión de las letras y de las personas para incentivar la verdad: el amor incondicional de la cultura.  Todo ello en una tarde que Anna Puchol izó la atemporal vela a un barco que, sin ninguna duda representa el cimento de una población que ayer no tuvo que envidiar, en absoluto, a las mejores bibliotecas del mundo.  Reitero: donde hay libros y gente, hay amor; un amor humano e imprescindible en ambiente de guerras y almas tristes. Biblioteca Pública Municipal L'ALCORA

Cartas de amor

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Ante tanta vorágine de mensajes cibernéticos y mensajería exprés, qué belleza incalculable hay en abrir una carta escrita a puño y letra para leer un sentimiento, una rogativa o unas disculpas. Admiro el trabajo arduo de Lola Fontecha y Paco Velázquez en su convocatoria anual de cartas de amor. Para mí fue todo un aprendizaje participar en este concurso.  He de decir que cuando leí Madame Bovary quedé prendada por el hallazgo poético de la misiva entre los albaricoques.

Estación victoriana

He visto arder la estación de Glasgow  con el tintineo húmedo  de sus llamas en mis ojos. La trastienda de un mundo ardiente,  como el agua abocada a la tierra  que, saciada, rechaza  el combate de la lluvia. Yo no quiero creer en la anunciación  de una primavera de mercancías. Ni ser el paraguas  del embiste de aquello que, invisible,  nos medra. El rescate del amor en esta ola que me arrastra  hacia la absoluta profundidad  del poeta. Sí, lucir faldas de cuadros, crear collares con perlas de hueso. Una vida corriente  de bolsa de supermercado. Pero mi corazón retiene el bombardeo,  la grieta que rompe  la viga que sostiene el cosmos. El eco estelar, los guiños de los mandos  al lanzar los drones sedientos de mapas. Y escucho en la noche el grito. Y siento el dolor de la fractura. Y duermo con la nube tóxica  y el desconsuelo del útero vacío. Y yo quisiera, pero no puedo, en este abismo de soledad,  como un...