Equinoccio
Sé que las apariencias engañan, que la vorágine espacial da rodeos donde las palabras no abrigan al contexto. Afuera, llueve sobre mojado; en otros lares, nieva la láctea y acuosa. Y te prometo que, en este castigo de calamidades, mi pecho florece cicutas de pana y damasco para honrar cada vivencia que tú y yo hemos teñido de incertidumbre. El mar vigoroso me reclama, y desconozco si este inapropiado vergel de isla tiene la misma cárcel que mi pecho, que late encadenado. Yo no quiero ser víctima de un Olimpo de barrio y callejuelas, ni añorar cada verso que escribe mi melancolía. Tal vez no sea el momento y todo parece una funesta broma del destino. Que ya sabemos que las amistades son peligrosas y que yo duermo y sueño con tu nombre en mis labios. Sé que las apariencias engañan y que nada es propicio para el deshielo en un oda decembrina, pero lo que yo pensé que era una ca...