Noray

 No te parece raro, que algo tan nimio como un amarre sea capaz de retener a una embarcación. Algo móvil e impredecible, sujeto de un anclaje. Tal vez, una mano sea suficiente para detener el tiempo, brindar esa ternura necesaria para exhortar el dolor. Una mano que cuida a un ser impredecible y móvil.


Lluïsa Lladó.




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