Sinfonía

Esta noche duermes sin calcetines.
Del dolor agudo que recorre tu extremo.

Sabes que tomar café te desvela y
no te lleva a ningún dique.

Te quedas con los ojos de muñeca de trapo
mirando al techo vértice
en la oscuridad de los elefantes.

Y buscas la alpargata eléctrica
para explicar que la ayuda está
infravalorada.
 Qué desvelarse no es un buen canje
para cruzar el puente
del circo de las distancias astronómicas .
Notas la piel fría
y por un momento puedes escuchar

delicados sonetos.

De máquinas que emiten el ruido astral
como una locomotora
que traga humo y escucha portazos.
Sellos clamando lengua.
Compromisos de bocas de cabos íberos
tratando de curar el corazón
sobre piedras de lo inverosímil.

La plancha hace ruta
sobre temas vertebrados.
Los pies fríos de pena.
Y el corazón dividido por
capiteles de yeso.


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