jueves, 21 de julio de 2016

Justicia de salas.

Cae la taza y se rompe en mil pedazos
por la voluntad de los que se apropian de la vida.

Yo, mujer universalmente
al interés.
Saco el brazo en alto con mi letra a puño 
y reivindico y aunque parezca una pantera dormida
alumbro ramificada en beneficio de la no opresión.

¿Acaso piensa que mis manos le pertenecen
y que sólo puedo observar la aurora que crece dentro de la garganta?

Tengo identidad  que me hace ser humano y no mercancía,
en este selva de postureo y deficiencia presupuestaria.

¿Cuántos cuello rotos en el parque?
¿Cuánta amapola saliendo de la herida en esta fustigación de siglos?
¿Cuánto cisne anidando en maniquís bajo tierra?
¿Cuánto poema orinado de sangre?

Dónde no hay una religión clara
a tanto abatimiento, dentro de morgues expuestas
las mujeres, la infancia, el oprimido que caen en esta guerra en cuentagotas
disfrazadas entre los tacones del acero
de primera plana al mutismo
de las madres expulsadas del paraíso, exilio etílico,
del control apestoso y 
los celos, la xenofobia del ido.

¿Hasta cuándo la indignidad
de que no seamos ente, y nos supuren
con cigarros la capacidad de ejercer el derecho
a resucitar a las muertas?

Una ley que condene el infierno de vivir con burkas mentales.
Somos libres.
Nacimos desnudas.
Y no tenemos dueño.
Por que somos estrellas
dando cabezazos ante la impotencia insurrecta
de los que miran hacia el otro lado.

Sí, en este país, una vida no vale  más que una declaración de renta.


http://cuentosdensueno.blogspot.com.es/2012/06/la-taza-rota.html

Imagen tomada de Internet..

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