jueves, 7 de enero de 2016

Roscón volátil.

En esta encrucijada
de un hombre y una mujer
entregados a la gula,
bebiendo sin lengua
devorada la ambrosía
de mi ceguez en recuerdo
para apaciguar la enfermedad acaecida
de no estar cerca de tu aurora.

Frenético baile de primitivos
sin más vestidura que el hambre.

Esta fuerza que sucede
como el impulso de un reactor
que me aprisiona a un más
a la servidumbre.

Qué puedo hacer si ahora huelo a ti
por todos los núcleos,
las manos, los pechos, la barriga,
este continente de vísperas
todo troquelado por tu vigor.

Sentir hace horas el soul
con las medias a la altura de las rodillas
con la misma medida
de la pata de un mirlo en un charco.

Y luego ser tuya.

Para borrar otros nombres.
Para inyectar esta ponzoña
de bebida energética
que dilata mis pupilas
como una sombrilla que se abre,
y viaja por el torrente
haciendo sacarina
con el oleaje producido por el corazón.

Te amo en cada lamido de hembra.
Te amo en la contradicción.
Te amo sinalefa a tu figura.
Te amo guarda
igual que una cicatriz
que todos esconden.

La resurrección.



No hay comentarios:

Publicar un comentario