viernes, 8 de enero de 2016

Melatonina.

Ayer arreció el viento, y hoy, con paradigma
vuelve el viento.

Buenos aires bajaba yo de las aulas
y Elvis me apareció en el oído,
con mi padre
de la mano.

Mi padre biológico
amaba a Elvis, en cambio,
el rey astro ni sabía que él existía.

De niña, en la pantalla
con su tupé y una guitarra de madera de lápiz.

Era Hawai y la chica guapa
siempre llevaba los pechos en punta
como escoltados bajo dos copas
de fieltro.

Mi padre cantaba de memoria
sus historias
de perros y lunas ováricas.

En mi familia todos saben cantar.
Yo cuando lloro, canto.

Y este viento que no cesa en su empeño,
de desordenar panorámicas
y cruzo y veo y tiemblo con la imaginación
una balada de amor sin rifle.

En el corazón de la memoria,
donde los héroes
siguen vivos.




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