jueves, 6 de marzo de 2014

LA CUERDA O LA SOGA.

La cuerda si se rompe
y la atas
con nudos
mengua.

Ya no llego a tu ventana
desde el suelo.

Y si dicha liana
se retuerce en rosas,
nódulos,
puños,
sus hebras anoréxicas
pierden fuerza
y la caída amenaza escalar
hacia tu ventana.


Lo peor no es la ascensión
como si fuera una santa de la imaginería cubana,
es estar colgada de ella
hacia la boca rectal
de un pozo.

Péndulo cubo
sostenido por la polea.

Y que te lancen hacia al fondo
con el musgo que no conoció playa,
y el eco de las lagartijas
y las serpientes acuáticas
que mueren de sed.

Un pozo seco
que mira hacia tu ventana.

Tenían reparo
de fenecer en mi auxilio,

sólo mi padre,
el maestro,
con mimo
esculpió la hiedra de sus orlas
y dispuso la fórmula
para trepar como una sombra
hacia la ventana.

Me avisó que la humildad
florecería en hojas,
pero la alevosía
la enredaría en mi cuello
hasta dejar sin morfina
mi vía.

Estoy con la cautela
de la tinta que dibuja el túnel
en las cuadrículas
de mi cárcel.

Me gusta la primavera
que camina a la ventana

No sabemos la dirección del mundo
y por qué no caemos
más que desde la torre
si habitamos ya en las profundidades.

Todo en constante movimiento.

Desnuda con cada mota verde leopardo,
el rugir de una felina
encerrada en un laboratorio.

El amor,
la guerra,
la paz.

  II

Mira y coge mi mano de madera
soy del color de mis esculturas,

No se trata de desobedecer
ni enterrarte bajo la tierra
más que para que seas árbol
y no ciénaga.

   III

Qué belleza desde estas botas negras
y de puntillas amarro tu ayuda
para verlo desde la ventana mar, marco y exit.

Geppeto
dibujó dos ventanas
como Dalí
en mi cara.

Para salir de la tubería
con la planta nuclear,
trepadora

que da vida
o la quita.

Según el alimento
del corazón.

  III

Primer plato.

Segundo plato.

Y postre.







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