miércoles, 12 de marzo de 2014

AVEVA

Aquí nada ha cambiado,
ya se preocupó astuto el tirolés
de engendrar el olvido.

La lluvia sigue su derrocamiento,
podría ser lírica
y diluviar lágrimas o gotas,
pero a estas alturas
la lluvia es lluvia
y su olor me transporta a la lluvia.

Los pájaros siguen alimentándose 
con bollería industrial,
la acera, con  la quimera geométrica en naipes 
de disfrazarse de techo,
conduce al mismo camino de casa al trabajo,

y viceversos.

Ahora frecuento un lugar 
con telas pintadas con imágenes oníricas,
una señora de acento sureño sirve mi espíritu
en una taza con agua de lluvia
y café besado.

Los pájaros, siguen engordando.

Aquí nada ha cambiado.

Bueno alguna costumbre:
ya no fumo, voy a mudarme
y los niños dibujan los huevos de Pascua.

A veces abro la cazadora del color de tu pelo
y pongo mi mano en el escote,
no duele,
ya salió el corazón y fue comido por los pájaros.

            II

Sólo los nidos se fisuran
por el peso de los recuerdos.

Y la obesidad avícola.

     III

Batir buches

y el hábito, antes del cierre,
de que mis ojos establecimientos
se acuerden de él.



2 comentarios:

  1. Hola, he añadido tu blog a mi lista de blogs que sigo. Si te das una vuelta por mi blog y te gusta, sería estupendo que me añadieras tú también. Gracias! Mi blog es: http://pepitas-de-oro.blogspot.com.es

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    1. Claro Rubén. Iré a fisgonear tus pepitas de oro. Agradecida por tu interés.

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