jueves, 16 de enero de 2014

HIPÓTESIS DE LA EXISTENCIA.

Dicen que hablo de lavadoras,
enseres y chapa.

No sé.

Quizás...

Cuando con el abrelatas parto en una autopsia
su cuerpo metálico,

igual que la granada cortada por la mitad,

una siente su alma como penetra,

allí,  vasos capilares recubiertos de plásticos,
un motor córeo que necesita sólidos fluidos.

Un gas.

Cojo entero el brazo de su cable raquítico
en un acto divino,  la resucito a la red eléctrica

y ella me sonríe.

De las dos ignoro quién es más máquina,

adornada con un mantel y dos pendientes maceta.

No sé.

Quizás.

El hombre en su búsqueda de crear vida
copió el estigma de nuestras vísceras
a su imagen y semejanza
en cuadrados y esferas,
en vibradores y aeroplanos.

Soy una descarga,

si mi corazón deja de latir,
fenezco.

Si late pero mi cerebro no funciona
y me tienes aditiva a unos voltios,

cree de las dos.

No sé.

Quizás.

Quién es el robot a parcela arrendada.




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