sábado, 4 de enero de 2014

DE PROFESIÓN COSTURA

I

Siempre fui una pésima modista,
me pinchaba con las agujas
y bordaba con hematíes
mi nombre en puño de blusón.


Cuando al maniquí colocaba el chaleco
usaba  mis dedos
como botones.

Tarde nunca,
descubrir que la madeja, los hilos y las costuras
formaban costa
de otra mujer que en mí no existía.

   
         II

De niños
nos secuestraron,
nos alimentaron con máquinas
igual que a piedras,

el amor era un liquen
y antes que montaña fuésemos
nos enseñaron a exterminarlo
con gas .

    

IV

Gracias por no socorrerme
por dejar a la deriva mi hoja, como una hada conversa,
por no auxiliar mis manos en el acantilado,

déjeme caer al foso,


                               me gusta el subsuelo.


  V

Qué paradoja vinícola
no tengo miedo al dolor
pero sí a los sentimientos.

Primera clase de guerra.


VII

Si me encuentras por alguna estación de tren
o campo de refugiados
y vez las cicatrices de bala
que como sonrisas te miran a los ojos,

sabrás que te habré sobrevivido,
y sólo mi espalda podrá consolarte.















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