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La disolución

Y si existiera una solución a todos los problemas. Agazapada mirando de reojo. Los desagües trompetas y la lentitud de las palomas con el código de seguridad para abrir la cripta. Caja registradora de momentos tránsfugas del día que amamos y perece. De la música transistor en nuestra azotea. Poner un poco de yodo. Aplicar la gasa resuelta. Y soplar según los remedios. Una solución a partes iguales diluida en un vaso para besarle el rostro tan suave como el trasero de una mula. Que de lado observa. La verdad coja que nos patea.

Roma arde bajo los focos

Tiemblas al acecho de lo innombrable y ciernes sobre tu pelo la delgada corona de la victoria. Dócil el laurel que bajo el peso de un montacargas "riegaluvión" las preguntas y las respuestas. Un poco de paz y dos hielos. El sumidero de las lamentaciones exhortando todo lo que somos: Cáliz borracho. De vello púbico. De costra claustrofóbica. Morir de amor fue la razón. De moteada sal dentro de un vaso de vino. Resucitar. Y morir cada instante en que la voz peregrina se instala. Igual que un neón donde guardamos los extranjeros los hilos para pescar las penas. Y no ser nada dentro del musgo. Y saber que empezaste a morir el día del abandono. Y llorar. Un velo a base de gárgaras. Con el olor del vodka, crecen las flores. Con olor y un poema caníbal alimentado de palabras. Tengo miedo.

Vostalgia

Necia soy por pensar. Que las cuerdas vocales de mi boca no echarían cabos para tu regreso. La añoranza que se rasca el cogote mirando la puerta por la que no regresa nadie. Del caldo de tu cuerpo. Y la espesura barba que como una arboleda esconde la voz soporífera de tu ausencia. Y el ánimo a que los nudos se aprieten. Para cerciorarse de la fórmula atómica de que la naturaleza nos unió por algo. Que yo no preciso de casorios ni morar el mismo techo. Compartir un libro puede ser nuestra verdadera declaración de amor. Envuelve cuanto antes que te extraño con cada una de tus púas.

Relativos

Quejica el clavo que sostiene a la madera de la cual cuatro patas ejercen el rol de columna, sobre ellas: un poeta desastroso lucidez con la moratoria de su cabeza. Si hablamos del amor somos como la imitación del Nescafé. Si hablamos de guerrilla parecemos portavoces de canales de pago. Y más que hablar escribimos cada uno en un pie de lámparas de nuestra sombra al techo. Y encima un sofá y dos muebles reiterados hasta la azotea. Y un par de nubes y un sol. Saliendo recto de la atmósfera hasta la galaxia.

Poema bonito para Anne

Entiendo a la mujer al abrigo materno con un vaso a los abismos. Se fue. Pero aprendimos del Sexton mandamiento. De lo que siempre intentan limpiar con gasas. La fuente roja que nos une a los animales. Y nos hace más fuertes. Y nos hace más bellas. Y nos hace más personas. Con nuestras amputaciones. La prohibida palabra.

Sucia

Los poetas deberían tener finales poéticos. Después de arar el diccionario durante la clonación. De los significados. Moscas sin miel de una artillería de huesos las emociones mineras de recorrer el bosque. Salvar al renacuajo. Indultar al árbol del fuego.

Salvoconducto

No concibo la vida de otra forma que no sea mediante la voz renal de mi cerebro. Llora a partes iguales. El azúcar y la sal de un buen guiso.