lunes, 12 de septiembre de 2016

Colmillo de elefante.

I

Hacer el antipoema,
de cada uno de nosotros,
arrastra el animal de celo
que ha roto la cadena.

II

Podría empezar en plan glorioso
y escribir:
la torre, el faro, el mástil, la antena de telefonía móvil.

Pero, mi corazón
hará caso a alguien, o a algo.

Podría enumerar sus hazañas:
el hombre torre,
el hombre faro,
el hombre mástil,
el hombre repetidor de señales telefónicas.

En guerras léxicas,
afirmo que nada que se asemeje al sexo,
ni a ninguna acción copulativa de costa o de montaña.

La desnudez del poema
es un hombre y una mujer.

     Metidos
        uno
dentro de otro.

Ll.Ll.

2 comentarios:

  1. Los poetas lo intentan pero siempre se quedan "a la voreta".
    Las poetas a veces consiguen invadir otra alma.
    Imperdonable, pero cierto,

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