jueves, 12 de marzo de 2015

El reloj sin agujas.



Llegar tarde.
Salir tarde del trabajo,
tan tarde que el hijo
cuando amaneció 
veinte años tenía.
Llegué dos meses
después del entierro de mi padre
y ahora,
de que sirve arrepentida
la caza del reloj con una red de peluquera,
eso es, la cadena asalariada
que prisionera alarga la tarde.
Llegas tarde y encuentras una nota;
tu esposo se ha ido
a la vendimia, el papel descolorido
porque es tarde, arde, dear, estar de sala.
Tan tarde
de noche
que mi cama estaba vacía.
Lluïsa Lladó.

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