miércoles, 26 de marzo de 2014

ANTES DEL VIAJE.

                   I
           
Amigo te disfrazas de profesor bondad,
emanas fragancia de fresas
y lánguida coloco mi nuca
sobre tu torso.

Entonces,

los violines se quedan sin cuerdas,
las flores son inodoras
y eructas un graznido insostenible:

-Luisa, demasiada poesía,
estás obsesionada.

Y tiene razón
estoy atrapada al poema.

Y le replico con un timbre
parecido a los vientos 
que hinchan las prendas
tendidas en los áticos.

-Sin poesía,
me pones una bolsa de plástico
en la cabeza,
la precintas 
y me lanzas a los contenedores.

II

A veces eres jardín, me guías en mi locura frenética
a escalar recitales, tras porte de mi vicio,
pero hoy te he dicho que marcho de nuevo,
un viaje a las alturas
al vértigo de cada rima.

Y te vuelves tundra,
zaino,
y eres arisco conmigo, más estiércol que grulla,
empiezan tus desvaríos
de que me veré con hombres y yaceré con ellos.

Y te estrellas,

y verde-azul como las moquetas del Alvia,
te transformas salamandra venenosa,
entre tus dedos cartílagos
que te empujan a subir a las paredes.

Me vas perdiendo,
poco 
a
poco,
como muda de piel reptil,
ahondada en el son neto
de mundos de cuatro habitaciones.

Estaré sola sinalefa a costado
como los aseos sin ducha,

seguir el ritmo
a cualquier provinciano cansa.

Nunca tanta poesía
fue suficiente.




BITÁCORA DE MADRID II

Bitácora de Madrid II

Me gustan los mapas de papel
y profanar la pisada por mis botines azules
haciendo honor a mi sobrenombre;
Doña Cansina de Pesada y de Fuentes.

Es una divagación morbosa, en Casa Luciano,
mientras da vueltas una taza 

llevando en sus entrañas
el chocolate más claroscuro
que un aguafuerte.

Vira 
a la espera de un  plato,
dos azúcares
y unos churros de Lazarillo de Tormes.

Colín (sonido del microondas)

Me desperté del trance,

todos los rostros masculinos
incierta apariencia tenían.


II

De madrugada, trémula,

me había resfriado,

envuelta por sábanas
que emanaban olor a cloro

me levanté desvelada
asomando la sombra
por un pequeño balcón neoclásico.

La grietas del techo
y su pintura aún húmeda
escondiendo
la vergüenza del moho.

Y sonreí tuerta
al ver la bandera que rebelde 
surfeaba a la calle,

llena de chicos-olas
que cantaban borracheras
a las fulanas.

Principito siempre quiso 
morar en una estrella,

de tela con cincuenta estados
de cadencias
y complot al juego orquesta
por parte de los elementos colindantes.

Me gusta jugar.
Me gusta viajar.


Principito siempre quiso
morar en una estrella.

Mandé un mensaje
de telefonía móvil
pero la cobertura de madrugada
se va con las serenatas
y las muchachas
con vestidos, de una talla menos.


   III

Estimado caballero de la espada de madera,
no olvide usted,
su alteza,
que el fin es una meta,
un camino visto desde catalejo,
el fin es un objetivo
y nunca fue obstáculo
en sus cruzadas mundanas.

No justifica los medios
ni los enteros.

En fin.

   IV

Tenía 39 de fiebre
y Atocha revelándose

catalítica en una hostal
todos los recuerdos,

cerré el doble aislamiento
y me volví capullo
en una cama doble
de melancolía.

Amanecí como siempre
con tu soledad
trajeada.


BITÁCORA DE MADRID I

I

Bitácora de Madrid:

Al salir a la superficie
cabezas decapitadas
lejos de ser pena 
son esperanza.

Infantes
con el cuerpo vivo y engendrado
de la gran ciudad.

   II

Ella, en su presentación
explicó que de sus viajes
las piedras eran una pitillera sin cigarros,
ella viaja
a los ojos de la gente.

Ahora entiendo su calidad humana,
pero tengo el hábito de fumar pináculos,
lanzar a las fuentes con pómulos unos céntimos
en una caligrafía de las molduras,
que me oprime siempre a mirar a los tejados,
donde anidan las cigüeñas camino a Rivas,
donde  han volado hasta las tejas
la pintura de unos graffitis reinvindicativos.

El estilo arquitectónico
es un zócalo de vida como otro,
te paras delante de los edificios
y ellos turbados ante tanta admiración
te cuentan secretos, pecados capiteles
y se dejan orinar por las noches.

He viajado a los ojos,
mi barbilla viró
su semblanza.

Veo personas con ropa de colores,
sirenas intermitentes
sustituyendo al trino de los pájaros,
una odisea cruzar la avenida madrileña
sin que siempre te falten unos segundos
para desembarcar a la acera-puerto.

He escuchado su voz 
mientras miles de paredes se derrumban
al taller de la metamorfosis,
asfalto por ojo de buey,
quizás siempre vi una necrópolis en su alumbramiento
de coches, de humo, de aguas fecales: 
ríos a la deriva de una bomba castellana
drogándome ATOCHA  hasta el éxtasis.



Gente he visto,
por primera vez a la gente.

Mientras la urraca,
de las que pasean señoriales 
por Castellón,
con el plumaje turbio
me espió desde la farola,

estaba perdida.

Ya somos dos.


martes, 25 de marzo de 2014

NOCHE DE DIFUNTOS

Mi madre.

Mamá.

Te has vuelto de parafina
lloras como la vela
latiendo tornado tu cuerda.

Mamá.

Que duro,
es oír la música
de la gota que cae
sobre el lienzo
y se vuelve rígida.

Con mi uña,
mal cortada,
voy rascando las huellas del tiempo.

Madre
no entiende usted
que mis palabras de sosiego no tienen puerto,
escucho 
como se derrite su voz.

Madre no restan muchos altares.

El cirio
se acorta
con las ofertas de los supermercados,
las series dominicales,
el eco de las gaviotas.

Madre no soy vuestra madre,
abrid cordel, una mecha
honrando el pasado,

pero estoy viva,
no muerta.

Como figuras de cera.

Y madre lloráis por vuestra madre,
desconsolada,
y no sabéis que yo también soy hija

Y madre.

Por el pecado.
La palabra más alta.
El exilio.

Madre 
no 
vuestra madre.

lunes, 24 de marzo de 2014

CARNE O PESCADO.

Fuga de gas
en el supermercado.
con una cola impertinente
frente a una constelación de embutidos,
olfateas las grasas pecosas, pecados de Cuaresma.

Resignada levanto las cejas
en busca del ballenato
y las glándulas salivares
inician el cortejo frente al carpaccio.

Mis manos 
al corazón aproximan
un paquete de salmón,

mientras la megafonía del Mercadonna
es interrumpida
por el rayo de tu garganta.

-No, eso no, es caro,
una tontería, como te puede gustar esto...

A mí, me gusta el pescado crudo
y cuando los huesos crujen dentro de tu mandíbula
haces honor al estigma carnívoro
generando máscaras de espanto.

Si tuviésemos hijos que serían: felican, minipérrono,
gatiformes, o simplemente nunca vayamos a tenerlos
ante la cópula inviable..

Perro y gato así estamos todo el día,
con una incompatibilidad
de hasta treinta productos en el cesto de la compra,
por eso lo mejor es que tú te quedes con tus manías
y yo con mis trastos.

Hoy desgusté melosa
las trinchas noruegas
siendo mi boca un edén de marismas. 

Supongo que tu roías el pollo
en tu madriguera.

Qué gran verdad
que en la comida
hay mucho de sexo.




domingo, 23 de marzo de 2014

MISIÓN DI MISIÓN

I

Amor no correspondido

fuente de poesía.

   II


Me enamoré de un astronauta
con una bola de queso por cabeza.

Lamía mamífera
su casco planetario
pero era inmune a la saliva de las rubias.

Abrazaba su escafandra
pero perpetuo e impasible
su epitelial moraba a tres puertos más oscuros
de mi luz.

De que sirve amanecer astral
si él coexiste acoplado
al cordón umbilical
de la nave Apolo XII.

Soy mundana con una imaginación de galaxias,
donde no existen capitales
y habrá mañanas que notarás un cansancio extra
y tus muñecas contendrán  la marca territorial.

Atado a la esperanza de cámara
viviendo en espacios pequeños
que no me alteran.


Él: viajero del despacio
y yo en una lluvia mete onírica
bombardeando la inmensidad de su ser
protegido por feldespato,
amianto y telas de telón de acero.

Pataleta gravitatoria,
sin atmósfera,
desprovista de las herramientas necesarias,

admito en mi alunización
que no fui más que otro anillo de Saturno
coronando su regia testa,

otra ala de sombrero de copas,
en un vuelva usted mañana

que aquí no sirve en absoluto feudo
poseer un cohete volador.

   III
Los cráteres lunares
de mis senos
están famélicos
testigos de que una vez fueron pozo.

¿Existió agua en Marte?

Mi desnudez a la vista
y la banderilla de otra conquista terráquea
en todo el ombligo
hondeando bandera pirata.

¿Pisó la mujer la luna o fue un montaje?


 IV

A ella.

Siempre he preferido
verla en la playa sumergida.

Es el futuro de los simios.

V

Bella y Bestia.
Alien y Cosmonauta.
Bella y Cosmonauta.
Alien y Bestia.

Hagan sus apuestas.

Un cometa, lo que cometa,
que concibe el universo 
y asume las distancias
no tiene nada lejos ni azul,
porque ni los colores existen

son luminosidad.







DIECINUEVE

Martes de lamentaciones
exigiendo puntualidad a lo inalcanzable.

Bajo como una tartana
de rueda pincho.

Hemos quedado para comer. 

Es el día de los padres que se fueron 
y siguen vivos en la rótula de nuestras pupilas.

Me ves llegar
y tu interrogatorio hace gala previsible
de mi mutilación consentida.

¿No podías venir más zaparrastrosa?

No.

¿Hemos quedado para comer?

Sí.

¿Pero has visto como vas, has dormido con lo puesto ?

Ya.

¿Tienes hambre?

Es otra jornada como otra cualquiera,
se luce de negro,
un intercambio de miradas,
de extrañezas con fluidos
que saben a comida.

Y dos cervezas soberanas
en un rincón de la mesa estomacal.

Nunca conocí a tu padre en persona,
tú impusiste la veda
con el único indulto de su trino
y nuestras largas conversaciones
donde alegré sus últimas cosechas,

él me pidió que te cuidara.

Igual que mi madre lo ha hecho contigo,
según vosotros
no tengo nada en la cabeza.

Bueno...sí, un ruiseñor granadino
y poesía.

En el postre mi mano 
fue el servilletero de tus dedos.

Y saciada mi glucosa,

formulé el cuestionario de los despeñaderos:

¿Quieres que vayamos al cementerio?

No.

¿Sabes que hoy es día del padre?

Sí.

¿Te has dado cuenta que permanecen hombres?

Ya.

¿Tienes añoranza?

Es otra jornada como otra cualquiera,
se luce de negro,
un intercambio de miradas,
de extrañezas con fluidos
que saben a comida.

Y dos cervezas soberanas
en un rincón de la mesa estomacal.

Y con una sudadera arrugada
sacada de la bolsa de un ropero,

me invitaste al helado más grande de la cartelera,
los feriantes y la noria
adornaban los cristales del coche

y tú saboreando el más barato: Un euro.

Te negaste como siempre a la evidencia,
hace tiempo que renuncias
y antepones mis caprichos.

Y eso Tipet, no es correcto para la salud de las arterias.
El colesterol
produce ataques al corazón
y mi risa loca, y mi risa loca.

Si no ya.












jueves, 20 de marzo de 2014

ZIG-ZAG.

I

Día tétrico,

de candados
que impiden 
caminar.

   II



Sentada en un bordillo,

concebí la metamorfosis
de mil moléculas

que avanzaba mácula

con el gris 
en mi cuerpo 
cebándose
en una posición irregular.

Fragmentos de granito.


Sentada

con suspiro fuelle,
observando
los veloces autos
con la misma dirección de mis pensamientos.

Llevo tiempo

en la encrucijada
de no saber si tirar al monte
como cabra mallorquina
o volver al azul escama.

Llevo tiempo circular,

con un sendero de pescadilla
que se muerde la cola.

Y en peldaño,

sobre las ansias:
aletas,

he sido la escalinata

donde pisaban los ausentes
destino arriba,
conjuro abajo.

No sé que dirección,


mojo el dedo con saliva

y lo levanto como hacen los pescadores,  

buscado la brisa adecuada.


Izo velas o saco algas

como vellosidades sin depilar en mis piernas.

Sentada

en la estructura osea
de una escalera.

Buscaba el sentido.


Y sin tu amor,

la brújula
es un timón
amarrado a las entrañas.

Hoy lancé semillas,

alguna brotará en su empeño a ser vida,
lo sé,
mi tiempo en este muelle ha terminado.

Una lágrima lo dice

al oído.
¿Y los libros, y mis dos áloes veras y mis amigos o conocidos?

Lo siento no tengo peaje

son un ciclón
sobre roca planchada

por eso no tengo apego a las cosas,


antes de que se  desprendan
las pieles melocotones,

antes que siga sintiendo inmueble

en el ruego,
antes que se llene de más viruta
y nunca más pueda volver
a volar.

Sentada en la mediana

fui jardinera de azaleas.

Acostumbrada a ser buñuelo.



    III



Día funesto y demencial


cada cadena

eran un paso hacia delante.










miércoles, 19 de marzo de 2014

ULISES CONTRA LAS SIRENAS

Tengo un delfín que me cuida,
peina con un tenedor
mis flecos pino.

Y me trae agua
hasta la bañera
para que no se sequen mis es camas.

Lubrifica mis ojales
para desabrochar 
la cola
que a veces sirena,
a peces escorpión,
zarandea 
con la gracia primate.

La bilis, color botella-rioja,
pinta tréboles
en el campo de un ascensor.

Me cuida, y lo sabes,
casa rotura palmípeda
de vivir fuera del océano,

sólo tu hoguera cuerpo
de héroe disilente
con manantial por brecha
es extintor
de espuma de playa,

que me salva
de ver la impresión de dos piernas 
a cambio de la palabra.

Me cuida
y a jarra humedece la pena,

de tu                isla             flotante.

No canto ya,

náufragos y marinos sordos
en la pecera
de un restaurante Homero,
que sirve langosta fría.

Plaga de 
a veces sirena,
a voces escorpión.

Me cuida a ratos,
ratas de melancolía.

Y secándome limón al sol
que pende del

árbol.

Me he convertido
en Sirenita
que petrificada espera
en Copenhague.

Sólo, 
mi amigo-hermano
pone flores acuario
al mausoleo.

Riega a sequía.

Para no morir
en salmuera
por Semana Santa.







martes, 18 de marzo de 2014

GRANIZO


I

Si la reacción química hubiese sido la adecuada
y las memeces y la falta de tacto
no hubieran sido compañeras del mismo columpio
en un juego desequilibrio.

II

Ni un momento innegable
de compartir el pan
donde las cortezas hubiesen sido mías
para que tú las migas degustaras.

Y saltimbanquis,
hechiceros de piedras,
pintadas a colores,
formulada la filosofal
de todas las locuras.

En tenderetes
arrasados por lluvias,
hubiese resistido,
con su peso
colgado del cuello
en un lago.

Piedras estatuas
de miradas perdidas,
con las arrugas
que solo da el agreste.

Tío vivo
de pájaros de tierra.

Hubiese sido el único zapato.
y aún así,
lo hubiera calzado a tu pie de plomo,
para luego montarte sobre yugo,
arando camino,
mordiendo polvo
descalza de suelas.

Con los agujeros
que nos da el destierro,
repartiendo sueños
con la devoción de mis ojos a tu cara,

De afluentes.
De mares ocultos.
De cordilleras.
De truhanes con un puñado de moluscos,
pétreas fantasías
del amor sentido.

No ves que muero cada día
en este cauce seco
sin oír tu eco monte,
sin saber nada de ti.

En la lejanía de una piedra
que se desploma desde el acantilado
al mar.

Piedras y más cenizas.

Siempre rosa cuarzo,

la peor de todas las desdichas.

Cuando va este veneno
a tener pasado.

Sumergida sin poder flotar.






CARTA ASTROLÓGICA I

Cielito Lindo, tú sabes, que nuestro amor es inviable,
como los presupuestos del estado.

Mi afición a los perfumes franceses
y el lema . "Ponga un bogavante en su cena",
con la visión monacal no cuadran.

¿Podrían convivir el lujo y la pasión enfermiza
de incondicional querer?

Pero Apolito, perdón, Hipólito.

¿Quién pagará la operación de ubres
cuando se conviertan huerta madura de Newton? 

Y no es por la carencia de la cartilla del partido
ni por el tatuaje en tu hombro glúteo.

Lo hemos intentado todo, la relación no funciona,
lindando arcenes en carreteras.

Aunque estés parado
y vivas con tus abuelos.

Pienso que hubo algún trozo de mí que te quiso.

Se despide tu armada invencible
donde la fisura
no fueron de las posaderas del gobierno.

La culpa
la tuvo el colágeno.











domingo, 16 de marzo de 2014

CAMBIO DE ARMA RÍOS

Hubo un tiempo
que los cajones
salieron de sus mesas.

Que las perchas
fueron gaviotas.

Y desdoblada la ropa
se empeñaba en volver al hueco foso,
tímida sin desear vestiduras.

Años que no me regalaban flores

y tener la paz instantánea
de fundirse en forma de gránulo en un café, italiano,
de esos que alegran las consolas 
para el retorno a casa.

Cada mueble con su cavidad matemática,
archivando cada bota, americana y pañoleta.

Planchado de costuras 
a las medias.

Y estirando las toallas
con las puntas al oeste.

En mi trabajo, me llaman Dorothy
desde hace infinidad de carreras, 
pelusas y pantalones descoloridos.

Porque quiero volver al traje chaqueta
aunque me quede pequeño,
a las caricias maternas
y ya llevo, por lo menos,
las tapas gastadas de cien zapatos rojos.

Cal mar es lo único que queda
en estos bolsillos y bufanda.

Tu amor no se ha diluido ni por un momento,
es un jersey a prueba de balas,
pero, madura he de reconocer
que soy una espiga en el foulard de tu garganta,
el botón que no pega con el resto
y ya he admitido mi derrota tintorera.

Sigue en una blusa, con un hilo de tu cabello,
como las bolas del pelo de los gatos
alojadas en el portamaletas grágeos.

Con mesura de metro, sin tiranteces,
holgado como una sudadera XXL.

Mas sabed que ya no sufro,
ni padezco sarna de imperio,
soy una túnica de malvas
comprada en una viaje a escocía.

Sin resentimiento claudicado,
serena, sin frío.

Los cajones cerrados
y todo con pliegos volantes 
como si jamás te hubiese conocido.


Felicidades era lo que pretendía la mudanza de tu ropero:

La mujer invisible
con el corazón de lunares.